Hoy comenzamos el primer día de la Jornada hacia la Lluvia Tardía desde la Sede Nacional de la Universal para Sudamérica, donde vimos el caso verídico del señor Alfredo.
El primer paso para crecer espiritualmente y dar fruto es limpiar el terreno; cada uno debe hacerlo por sí mismo.
¿Cómo limpiamos el terreno? Vigilando los malos pensamientos y aquello que está dentro de nosotros, arrancándolo de nuestro interior.
Aun ahora —declara el Señor— volved a mí de todo corazón, con ayuno, llanto y lamento. Rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos; volved ahora al Señor vuestro Dios, porque Él es compasivo y clemente, lento para la ira, abundante en misericordia, y se arrepiente de infligir el mal. Joel 2:12-13
Dios espera que hagamos esta limpieza espiritual en nuestra manera de vivir y de pensar.
Decí en voz alta: “Sin limpieza, no hay Presencia”.
Mañana continuaremos con nuestra Jornada hacia la Lluvia Tardía. ¿Qué enseñanza te dejó hoy? ¡Te leemos!