Una noche de renovación en el Estudio Bíblico en la Sede Nacional de la Universal en Perú, donde más de 700 personas estuvieron junto a nosotros.
En estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos que esperaban el movimiento del agua; porque un Ángel del Señor descendía de vez en cuando al estanque y agitaba el agua; y el primero que descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera. Y estaba allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Juan 5:3-5
Había un hombre paralítico que, por 38 años, estuvo esperando la respuesta de Dios. Él estaba rodeado por muchos enfermos, quienes también esperaban una respuesta; todos ellos esperaban que un Ángel descendiera.
Hoy muchos viven en la misma condición, acostados y derrotados con su situación, robándose a sí mismos muchas oportunidades.
Aquel hombre estaba limitado a aquella enfermedad porque estaba envuelto en sus sentimientos. Para uno lograr la vida que desea, necesita decidir no ser dominado por sus sentimientos y vivir por su Fe.
Cuando Jesús lo vio acostado allí y supo que ya llevaba mucho tiempo en aquella condición, le dijo: ¿Quieres ser sano? Juan 5:6
Jesús le preguntó: «¿Quieres ser sano?». Jesús no fue educado, Él fue directo, pues este hombre necesitaba ser impactado en su espíritu.
La peor enfermedad no es la física, económica ni social; es la que llevamos en nuestra mente, que nos impide avanzar en nuestra vida.
El enfermo le respondió: Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando el agua es agitada; y mientras yo llego, otro baja antes que yo. Juan 5:7
Este hombre solo presentó excusas y culpó a otros por su situación. Culpar a los demás roba muchas oportunidades. No se aferre a lo malo; enfóquese en su restauración interior. No quede esperando que alguien haga algo por ti.
No desprecie lo más importante, la única cosa que nos conecta a Dios: la Fe.
Jesús le dijo: Levántate, toma tu camilla y anda. Juan 5:8
Jesús le dio una palabra: “Levántate”, y así también es la palabra que dice para usted ante la situación que está pasando. Deje las excusas y levántese, porque solo ignorando sus sentimientos podrá verse como Dios lo ve.
¿Cuál fue tu experiencia participando en esta reunión? Te leemos.