Este 23 de abril no fue un jueves más, vivimos el Encuentro de las Familias.
y dijo: En verdad os digo que si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así pues, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos. Mateo 18:3-4
Y esta fue una ocasión especial, porque conmemoramos vigésimo aniversario de la Catedral de Mi Familia de Lomas de Zamora.
Desde hace ya veinte años muchas almas fueron salvas y muchas familias fueron restauradas. Y esta noche no fue la excepción.
Convertirse significa dar un giro, cambiar de dirección. Y el no querer cambiar y continuar con la misma naturaleza es lo que causa los problemas en la pareja, entre hermanos y en la familia.
Por eso es necesario convertirse para Dios, es decir, dejar de ir hacia lo malo para continuar en el Camino de Dios. Como niños que dependen y confían en sus padres.