En nuestra Jornada de Mi Pentecostés aprendimos sobre la importancia de mirar más allá de lo físico y dirigir nuestra atención hacia lo que es eterno.
“Poned la mira en las cosas de Arriba, no en las de la tierra”. Colosenses 3:2
Aunque nuestros ojos físicos solo pueden ver lo natural y limitado, Dios nos dio una visión espiritual que comienza en nuestra mente, en aquello que decidimos pensar, priorizar, admirar y buscar.
Es natural preocuparnos por las necesidades cotidianas, como el alimento, el descanso, el estudio o el trabajo. Sin embargo, todo en esta vida pasa. Por eso, durante la Jornada de Mi Pentecostés, tomá la decisión de cuidar hacia dónde estás mirando y qué lugar ocupa el Espíritu Santo en tus pensamientos y prioridades.
Además, aprendimos tres actitudes que atraen al Espíritu de Dios:
1️⃣ Abandonar el pecado: no basta reconocer y confesar los errores que ponen en peligro la paz, la conciencia, el alma y la fe; es necesario abandonarlos.
2️⃣ Evitar las distracciones: todo aquello que impide enfocarse en la Palabra, en la oración, en la comunión con Dios y en el cuidado de las diferentes áreas de la vida.
3️⃣ No estar ansioso: la ansiedad es una de las mayores enemigas de la fe, porque roba la paz y desvía nuestra confianza de Dios hacia las preocupaciones de este mundo.
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