En nuestra Jornada de Mi Pentecostés aprendimos que una de las cosas que más estorban la concentración y dificultan recibir al Espíritu Santo es guardar dentro de uno lo que debe ser entregado a Dios.
Buscar al Espíritu Santo no es solo decir: “Ven, Espíritu Santo”, sino entregarse por completo, con sinceridad y disposición para obedecer.
Además, aprendimos tres secretos más que atraen al Espíritu Santo:
1️⃣ Apartarse de lo que debilita: Sea emocional, espiritual o mentalmente. Lugares, personas, conversaciones y contenidos que entristecen, preocupan o alejan de Dios deben ser evitados.
2️⃣ Ser constante: No basta solo hablar o desear una respuesta. Es necesario insistir, perseverar y salir de la zona de confort. Los que están convencidos de su fe, basada en la Palabra, no se detienen hasta ver la Obra de Dios completa en su vida.
3️⃣ Aprender a escuchar a Dios: Escuchar a Dios es aceptar y obedecer lo que está Escrito en Su Palabra.
“… Habla, Señor, que Tu siervo escucha…”. 1 Samuel 3:9
El verdadero siervo escucha, acepta y practica la Palabra, es decir, obedece y, consecuentemente, es usado y bendecido por Dios.
¿Estuviste presente o conectado? Contanos en los comentarios qué fue lo que Dios habló con vos en esta Jornada de Mi Pentecostés.
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