Después de que la lluvia temprana prepara la tierra y permite que la semilla sea sembrada, comienza una etapa fundamental: las lluvias intermedias. Aunque muchas veces pasan desapercibidas, son las que sostienen el crecimiento del cultivo hasta el momento de la cosecha.
De la misma manera, en la vida espiritual, Dios no solo Obra en el comienzo de nuestra Fe ni únicamente al final del proceso. Él continúa trabajando cada día, enseñando, corrigiendo, fortaleciendo y desarrollando nuestro carácter para que alcancemos la madurez espiritual.
La lluvia intermedia representa ese tiempo en el que la Fe es alimentada, las raíces se profundizan y aprendemos a depender de Dios aun en medio de los desafíos. Es el período en el que el Espíritu Santo nos guía, nos transforma y nos prepara para recibir aquello que Él ha Prometido.
Esta Vigilia será una oportunidad para presentarnos delante de Dios con un corazón dispuesto a seguir siendo moldeado por Él, permitiendo que Su Presencia continúe Obrando en nuestro interior y produciendo Frutos que permanezcan.
Porque entre la lluvia temprana y la lluvia tardía existe un proceso indispensable. Así como el agricultor sabe que el cultivo necesita lluvias constantes para desarrollarse, Dios también realiza una Obra continua en quienes permanecen fieles, llevándolos de crecimiento en crecimiento hasta el cumplimiento de Sus Promesas.
«Él dará a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, lluvia temprana y lluvia tardía, para que recojas tu grano, tu mosto y tu aceite». Deuteronomio 11:14
«Hijos de Sión, regocijaos y alegraos en el Señor vuestro Dios; porque Él os ha dado la lluvia temprana para vuestra vindicación, y ha hecho descender para vosotros la lluvia, la lluvia temprana y la tardía como en el principio». Joel 2:23
En la Sede Nacional, Av. Corrientes 4070, Almagro.
Viernes, 3 de julio, de 21:45 a 23:00 h.
Con transmisión especial para todas las Iglesias de Sudamérica.
