Ya llega un día muy esperado para los obreros que serán Consagrados, recibiendo de Dios la confirmación y la responsabilidad que Él les otorga para seguir ganando almas, en la búsqueda de los perdidos y de los desesperanzados, llevando la Salvación y presentandolos al Dios Vivo.
Los nuevos Obreros también atravesaron luchas, desiertos y tribulaciones para llegar hasta acá, pero Dios siempre los sostuvo y les dio las fuerzas necesarias para seguir en la Fe, sin desmayar.
Aun con sus propias dificultades, pensaron en los que sufren, y por eso Dios los ayudó. No fue fácil: tuvieron que renunciar, perseverar y permanecer pese a todo.
Y ahora recibirán la Consagración: la Aprobación del Padre sobre sus cabezas, el aceite derramado como representación de un Siervo ungido y de un Pacto establecido:
“He hallado a David Mi Siervo; lo he ungido con Mi Óleo Santo, y con él estará siempre Mi mano; Mi brazo también lo fortalecerá”. Salmos 89:20-21
Todos están invitados a presenciar este momento. Sos nuestro invitado especial. ¡Te esperamos!
Este Sábado, 4 de Julio, a las 18 h. En la Sede Nacional, Av. Corrientes 4070, Almagro
