En este día especial de Consagración aprendimos que la Obra de Dios no consiste solamente en servir a los demás, sino en mantener firme nuestra vida espiritual.
Dar la vida por Aquel que dio Su vida por nosotros comienza con una decisión: cuidar nuestra propia Alma.
Quien valora su Salvación cuida su comunión con Dios y permite que Él lo siga moldeando.
Pero vosotros, amados, edificándoos en vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando ansiosamente la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. Y tened misericordia de algunos que dudan. Judas 1:20-22
Lo que debemos tener en nosotros para cuidar nuestra Alma:
- Humildad, para dejarnos enseñar y corregir por Dios.
- Temor a Dios, que nos aparta del mal y nos lleva a obedecer Su voluntad.
- Perseverancia, para mantener viva la fe hasta el fin.
firmemente arraigados y edificados en Él y confirmados en vuestra fe, tal como fuisteis instruidos, rebosando de gratitud. Colosenses 2:7
obteniendo, como resultado de vuestra fe, la salvación de vuestras almas. 1 Pedro 1:9
Que cada día el Espíritu Santo fortalezca tu vida y produzca en vos el Fruto que permanece.