¡Un domingo diferente, en donde todos tuvieron oportunidad de acercarse con sinceridad a Dios, en la Sede Nacional de Argentina!
Aun ahora —declara el Señor— volved a mí de todo corazón, con ayuno, llanto y lamento. Rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos; volved ahora al Señor vuestro Dios, porque Él es compasivo y clemente, lento para la ira, abundante en misericordia, y se arrepiente de infligir el mal. ¿Quién sabe si volverá y se apiadará, y dejará tras sí bendición, es decir, ofrenda de cereal y libación para el Señor vuestro Dios? Joel 2:12-14
Tenemos cinco sentidos contra uno: la fe. Ese es el único sentido que está a favor de nuestra alma.
Los malos momentos, por más desagradables que sean, no nos da el derecho de maldecir a nadie, mucho menos a nosotros mismos.
Cada pensamiento puede ser rechazado o nutrido. Y es de ellos que son generados las acciones.
Toda reacción parte de lo que pensamos. Después de ser pronunciado, es ejecutado, sea bueno o malo.
Para volvernos al Señor, no puede haber fingimiento, sino sinceridad y entrega total.
Dios no tiene placer en la reprobación y el vacío de nadie, sino que desea salvar y ayudar, pero debe haber arrepentimiento.