En la Biblia, el Espíritu Santo nos enseña y alerta que cada persona será Llamada a rendir cuentas de sus prioridades, acciones y relaciones durante su vida delante de Dios. Por eso, es urgente anunciar la necesidad de buscar la Salvación personal y llevar a otros a hacer lo mismo. El Mensaje no es opcional: somos Llamados a ser Vigilantes que advierten sobre el Juicio Final.
En Ezequiel 33:7–9, vemos que Dios establece al Profeta como Atalaya (Vigilante que Alerta a los demás de los peligros espirituales). Si ve venir la espada (muerte) y no avisa, la sangre del pueblo será demandada de él; pero si avisa y el pueblo no escucha, el Atalaya queda libre de culpa.
Cada cristiano verdadero es un Vigilante espiritual. Callar frente a las señales del fin, la maldad, el pecado, el egoísmo y la perdición, es cargar con esa responsabilidad delante de Dios.
“Buscad al Señor mientras puede ser hallado, llamadLe en tanto que está cerca. Abandone el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase al Señor, que tendrá de él compasión, al Dios nuestro, que será amplio en Perdonar”. Isaías 55:6-7
¿Cómo debemos aplicar esta realidad?
La Salvación es una oportunidad limitada porque nadie sabe cuándo va a morir; por esa razón, debemos anunciarla antes de que sea demasiado tarde.
El Señor Jesús nos exhorta aún más sobre la posibilidad de que el Arrebatamiento suceda en nuestros días de vida:
“… velad, porque no sabéis en qué día vuestro Señor viene”. Mateo 24:42.
- La vigilancia es personal y debe ser constante. Nadie que conoce la Verdad puede descuidarse ni dejar de estar preparado para anunciar la Verdad.
- El Espíritu Santo a través de Pablo declara que era inocente de la sangre de todos porque no dejó de anunciar todo el Consejo (Verdad de Dios), y exhorta: “Velad…”.
El anuncio completo del Evangelio nos Libra de culpa y nos convierte en Vigilantes verdaderos.
“Por tanto, os doy testimonio en este día de que soy inocente de la sangre de todos, pues no rehuí declarar a vosotros todo el Propósito de Dios. Tened cuidado de vosotros y de toda la Grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho Obispos para Pastorear la Iglesia de Dios, la cual Él compró con Su Propia Sangre”. Hechos 20:26-28
El Juicio Final es seguro; por eso la Salvación en Jesús es urgente, porque no hay Salvación fuera de Él.
“… está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el Juicio…”. Hebreos 9:27–28
Reflexionemos juntos:
• La Salvación personal es intransferible: nadie puede salvar a otro.
• El Juicio Final es inevitable: todos compareceremos ante el Trono de Dios.
• Los hijos son llamados a ser Atalayas, Vigilantes: advertir, anunciar y guiar a otros hacia al Señor Jesús.
• Callar es irresponsabilidad; hablar con fe, esperanza, misericordia y urgencia es obediencia.
¿Qué nos capacita para ser un Atalaya-Vigilante del Juicio Final en la práctica?
• Buscar nuestra Salvación personal: examinar nuestra conducta en casa, con nuestra familia, en el trabajo y en la Iglesia; arrepentirse y confiar en la Misericordia de Jesucristo.
• Anunciar la Salvación a otros: compartir el Evangelio en nuestra casa, en nuestro trabajo, en nuestro barrio y en nuestra ciudad.
• Vivir vigilando: mantenernos en oración, santidad y servicio, esperando la Venida del Señor Jesús y estando listos para la hora en que moriremos.
• Ser un Atalaya fiel: advertir con amor, no con miedo, mostrando que en Jesucristo hay Esperanza, Perdón y Salvación.
Espero que los frecuentadores, Miembros y Siervos del Dios Vivo en la Universal, en toda Sudamérica, entiendan que el Juicio Final no es un mito, es una certeza. Dios nos Llama a ser Vigilantes que anuncian Su Salvación antes de que sea demasiado tarde. Como Isaac, que creyó, obedeció, sembró en tierra seca y confió en la Bendición, así debemos sembrar el mensaje de la Salvación en los corazones endurecidos, confiando en que el Espíritu Santo hará dar Frutos a ciento, a sesenta o a treinta por uno.
• Hoy somos los Vigilantes del Juicio Final: salvemos nuestra alma en Jesucristo y llevemos a otros a encontrar la misma Salvación, porque mañana puede ser demasiado tarde.
Por eso las Cadenas de Oración, El Universal, el Autoayuda (Reunión para las Mujeres), los Grupos de la Iglesia y la RdH (Reunión para los Hombres); todo para Anunciar como Atalayas.
Que Dios nos Use como Atalayas a todos aún más en Febrero que en Enero, en toda Sudamérica.
¡Nos vemos en breve, en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas
