Descubrí qué hace que una mujer sea singular y digna de admiración
Tener millones de seguidores. Ser linda. Usar looks de moda que resalten tus curvas. No dejarte faltar el respeto. Pero, al fin y al cabo, ¿qué es lo que hace que una mujer sea admirable? Si para muchas personas la mujer admirable encaja en esas descripciones —linda, moderna e insumisa—, la Palabra de Dios muestra a una mujer diferente, cuya belleza está en su espíritu:
“Y que vuestro adorno no sea externo (…) sino que sea el yo interno, con (…) un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios”. 1 Pedro 3:3-4
Desde los comienzos, los valores y la idea de lo que es bello están distorsionados. Para Dios, la mujer admirable es mucho más que una carita linda y está muy lejos de tener una postura autoritaria. Es aquella que aprendió la mansedumbre. Pero ¿qué significa ser mansa en la práctica? Sin dudas, no significa anularte ni ser pasiva.
La mujer mansa observa, entiende qué tipo de reacción pide la situación y actúa con equilibrio. Sabe qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo. En el matrimonio, no ignora los errores de su compañero, pero sabe corregirlo sin gritos ni enfrentamientos y, al mismo tiempo, valora lo bueno que él tiene y es una compañera agradable.
La sumisión es parte de su postura. Al contrario de lo que muchos piensan, ser sumisa no es aceptar todo en silencio, sino permitir que el marido ejerza el liderazgo y participar junto a él, ayudándolo en lo que necesite cada día. Quien aprende a someterse construye una alianza fuerte, con límites saludables.
Sara vivió en una época en la que muchas mujeres no tenían conciencia de su propio valor. La Biblia no la describe como temerosa de Dios, pero muestra que ella creía en Abraham. Su fe en él fue tan grande que, aun sin haber oído a Dios, lo acompañó, dejó todo y enfrentó el desierto y muchos peligros. Abraham, por su parte, era justo, tenía un carácter íntegro, amaba a Sara como compañera y le fue fiel, a pesar de su esterilidad.
Esa virtud de Sara la diferenció entre tantas mujeres y hoy, amiga, vos también podés desarrollar la mansedumbre, la sumisión y la complicidad que acompaña y corrige con sabiduría. Eso va a fortalecer tu relación.
