Hacer cambios y adaptarse a diferentes situaciones son procesos presentes en la vida de la mayoría de las personas. En una relación sentimental, por ejemplo, es común que la pareja haga pequeños ajustes en relación a la vida antes de la unión. En el trabajo, los empleados y la empresa necesitan adaptarse a las necesidades de cada una de las partes. Por otra parte, entre amigos y familiares, el cambio a veces surge con el objetivo de agradar a alguien. En fin, ¿a quién no le gusta satisfacer a la persona amada?
Ceder o hacer cambios para el bien de la otra persona puede contribuir a un ambiente más equilibrado. La flexibilidad también ayuda a desbloquear planes porque resuelve problemas que podrían llegar a ser imposibles de solucionar si nadie está dispuesto a hacer concesiones. Hasta allí, no hay ningún problema. Sin embargo, hay personas que pasan por cambios constantes solo para agradar a los demás.
Ese era el caso de la estudiante Thaís Rafaela Oliveira da Silva, de 16 años. (Foto de al lado) Ella cuenta que hacía de todo para agradar a las amigas. De a poco, Thaís abandonó las propias opiniones y dejó de hacer lo que le gustaba.
«Comencé a querer agradar a los otros porque me sentía muy sola. Quería agradar a mis amigas para tener su compañía, pero comencé a dejar de ser yo misma, estaba perdiendo mi identidad. Siempre estaba queriendo ser buena, pero no me valoraba «, recuerda la joven, que vive en Cruzeiro, interior de San Pablo.
La psicóloga clínica Daniela Knapp Vargas, de Paraná, explica que el deseo de agradar a cualquier costo lleva a muchas personas a dejar de lado las propias voluntades, deseos y gustos. Según ella, el miedo de no encajar puede ser una «esclavitud». «En el fondo, lo importante para esa persona es la aprobación y la felicidad de los otros. Con el pasar del tiempo, sin darse cuenta, ella pierde la gracia en la vida y se siente sofocada por crear un ambiente repleto de cosas que no le gusta hacer», evalúa.
La especialista agrega que el miedo al rechazo y a las críticas lleva a muchas personas a situaciones de ansiedad, depresión y estrés. Ella recuerda que decir «no» en determinadas situaciones puede preservar amistades y evitar problemas emocionales.
«La llave de todo es equilibrar su individualidad con la del otro, buscar el consenso y respeto por lo que el otro es, representa y significa para nosotros. Sin dejar nuestra identidad, objetivos personales y sueños de lado», afirma.
Ella se valoró
En el caso de Thaís, ella se dio cuenta que estaba viviendo en función de otras personas cuando pasó por una gran decepción. «Incluso cuando había alguna situación equivocada entre mis amigas, yo no decía nada para no ofender. Hasta el día que me decepcioné cuando descubrí que ellas hablaban mal de mí» cuenta.
La joven decidió entonces un gran cambio. «Comencé a ser yo misma, note que tenía mis opiniones. Pasé a priorizarme y dejé de sujetarme a las situaciones que no estaba de acuerdo», dice.
Thais también comenzó a participar de las reuniones del grupo Godllywood. «Aprendí a valorarme a través de Dios. Me di cuenta que no podía esperar que las personas me trajeran aquello que solo Dios puede darme. Además de eso, si yo no me valoro, nadie lo hará», concluye la estudiante.
Cambio notable
Hace aproximadamente un año, la estudiante Millena Nepomuceno, de 17 años, (foto de al lado) decidió hacer cambios en su comportamiento. «Yo era impaciente, actuaba de forma grosera y me vestía de manera inapropiada. Estas cosas me molestaban», aclara.
Millena comenzó a cambiar de a poco y cuenta que tuvo que esforzarse. «Comencé a enfocarme en el cambio y fui desafiándome. Después de un tiempo, las personas en el colegio notaron la diferencia. Ellas me elogiaban», dice.
Ella decidió preguntarles a las compañeras qué les parecía su comportamiento. «Note que muchas no querían decirme nada para no lastimarme, pero yo estaba preguntando por que quería saber. Algunas terminaron diciéndome lo que yo ya esperaba, ellas se molestaban con mis atrasos. Saber eso me ayudó», revela.
La joven incluso dice que está reorganizando la agenda, pues su meta es llegar puntualmente a todos los compromisos.
«No cambié para agradar a nadie, sino que me di cuenta que es importante ser una persona agradable. Quiero continuar agrandando a Dios y espero que las personas se sientan bien conmigo», finaliza.
¿Usted vive en función de los demás?
Preste atención a algunas señales que indican que el deseo de agradar está estorbando su vida
– Acepta algunas situaciones solo para no decepcionar a alguien.
– Tiene dificultades para decir «no».
-Busca la aprobación constante de todos.
– Cede en la mayor parte del tiempo.
– Siente inseguridad y ansiedad.
– Se preocupa con lo que los otros pensarán de usted.
– Se siente sofocada.
– Evita emitir opiniones.
– Hace cosas que no le gusta hacer.
¿Cómo puede cambiar?
– Reconozca lo que le hace mal.
– Descubra las motivaciones que lo llevan a querer agradar todo el tiempo.
– Analice los beneficios y los perjuicios de ese comportamiento.
– Busque valorarse y recuperar la autoestima.
– Descubra lo que realmente le gusta hacer.
– Aprenda a decir «no» y respetar sus límites.
– Evite vivir exclusivamente en función de otra persona.
– Anote y ponga en práctica sus sueños y objetivos.
– No tenga miedo de hacer cambios positivos.
Godllywood
El Godllywood se centra en ayudar a las mujeres en todas las situaciones. Si quiere realmente recibir ayuda y ser moldeada para ser una mujer mejor, conozca más sobre el grupo y sepa cómo participar de los proyectos acercándose a la Iglesia Universal más cerca de su casa
[related_posts limit=»17″]