La pureza se relaciona con tener un corazón limpio, es decir, a no ver malicia en todo. Algunas personas ven todo con malos ojos y desconfianza, siempre imaginando algo malo.
Muchas veces, por ser puros, podemos sentirnos tontos o ingenuos. El que es puro no espera que las personas actúen mal con él; por eso, muchas veces se va a decepcionar.
Necesitás elegir: o mantenés tu pureza y, eventualmente, sufrís por eso, o adoptás malicia y desconfianza, pero vas a desagradar a Dios.
Aunque las personas se aprovechen de tu pureza, Dios está viendo cómo actuás. Él nos llama a ser ejemplos de pureza, pero ¿cómo mantenemos eso en un mundo lleno de escándalos y maldad?
Adán y Eva eran puros mientras no conocían el mal. De igual manera, la pureza consiste en mantenerse alejado de malas acciones. No necesitás saber los detalles de los escándalos o de los chismeríos, por ejemplo. Actualmente, incluso hay páginas cristianas de chismes. ¿Qué es lo que esto promueve a no ser perder la pureza? La pureza consiste en no interesarse por tales cosas y en guardar la mente y el corazón. Elegí preservar tu pureza, ser un ejemplo para los demás y, principalmente, agradar a Dios.
