“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y estas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquellas”. Mateo 23:23
- Observe que el Señor Jesús nos hace 3 advertencias:
- La primera es sobre la raíz de nuestros “ays”, que indica pena, dolor o temor: “¡Ay, qué daño!”; “¡Ay, qué dolor!”; “¡Ay, qué tristeza!”; “¡Ay, qué vergüenza!”; “¡Ay, qué miedo!”; “¡Ay, qué rabia!”; “¡Ay…!”.
- La segunda es sobre la religiosidad, que nos reprueba delante de Dios si no hay espiritualidad, aunque tengamos un título eclesiástico y un vasto conocimiento Bíblico o filosófico. Ellos eran meticulosos en dar el diezmo hasta de las hierbas más pequeñas, pero ignoraban la esencia de honrar a Dios en Primer Lugar con justicia, misericordia y fe.
- La tercera es sobre el peligro de la hipocresía: fingir una cualidad, un sentimiento, una virtud o una opinión que no se tiene en verdad, solo para ser visto o reconocido como alguien superior, aprobado y mejor que los demás.
La Fe Inteligente tiene equilibrio, por eso Jesús no Dijo que dejaran de diezmar, sino que lo hicieran sin descuidar lo más importante.
Este principio espiritual del Diezmo no tiene valor si se practica sin un corazón limpio, sin misericordia hacia los demás y sin fe genuina en Dios.
La Orientación práctica detrás del Diezmo que el Señor Jesús da consiste en:
- Justicia (conciencia limpia): Vivir rectamente, sin falsedad, sin tocar lo que es de Dios.
- Misericordia (corazón limpio): Perdonar, hacerle el bien al prójimo, reflejando el Carácter de Dios.
- Fe (manos limpias): Actuar confiando en Dios, con obras que demuestran esa confianza, siendo honesto, sin tocar lo que es ajeno.
El Señor Jesús Enseñó que Dios está buscando Diezmistas completos: personas que entregan lo material porque ya entregaron lo espiritual.
- Dar lo material sin lo espiritual es entregar algo incompleto.
- Cumplir lo espiritual sin lo material no tiene valor, es una actitud vacía.
- Hacer ambas cosas proporciona la Bendición plena.
Aunque febrero sea el mes más “pequeño” en días, puede ser el más grande en oportunidades para quien decide caminar en obediencia:
- Puerta abierta: Dejar atrás la tristeza, la negatividad y la ansiedad.
- Profetizar: Declarar con fe las victorias que se desean alcanzar en la vida económica y espiritual.
- Oportunidades: Lo que parece limitado en lo natural, Dios lo multiplica en lo espiritual.
En otras palabras, Jesús nos recuerda que la verdadera prosperidad no está solo en lo que damos, sino en cómo vivimos delante de Dios.
Decí en voz alta: “¡Heme aquí, Señor Espíritu Santo, enséñame y Úsame hoy más que todas las veces anteriores para Tu Gloria!”.
¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas
