Hasta el siglo pasado, casarse era uno de los principales objetivos de la humanidad, pero con el tiempo este deseo se ha desvanecido. Hombres y mujeres que, de niños, soñaban con formar una familia, ahora consideran el matrimonio algo anticuado.
A menudo escuchamos a personas quejarse del reto que supone estar en una relación, lo cual es cierto, ya que la vida en pareja requiere sacrificios y pocos están dispuestos a renunciar a su estilo de vida por el bien de la relación.
Aunque algunos dicen que están bien con su soltería, y de hecho están viviendo una etapa de desarrollo personal y emocional, hay muchos que permanecen en esta condición para ocultar las marcas de decepciones y frustraciones en su vida amorosa y para protegerse, porque temen futuras experiencias desfavorables.
En otras palabras, hay dos tipos de solteros. ¿Vos cuál sos?
Soltero por elección: suele ver el período de soltería como una oportunidad para sanar heridas de experiencias pasadas, invertir en el autoconocimiento, reorganizar su vida espiritual, desarrollar el amor propio y centrarse en los logros personales sin tener que preocuparse por las responsabilidades y exigencias que una persona en pareja tiene que asumir.
Soltero por agotamiento: Se refiere a alguien que ha decidido permanecer soltero debido a la decepción amorosa, la frustración, el agotamiento emocional o porque siente que no tiene sentido persistir en algo que solo ha salido mal. Se ha cansado de luchar por una relación feliz y, por lo tanto, no considera la soltería una etapa valiosa ni productiva en la vida.
Generalmente, una persona que se cierra al amor ya ha tenido experiencias muy negativas en relaciones anteriores, y los numerosos intentos fallidos por encontrar a alguien interesante que cumpliera sus expectativas terminaron haciéndole desistir de involucrarse románticamente nuevamente.
La autoevaluación es necesaria.
Normalmente, a una persona le resulta fácil identificar y señalar los errores de su expareja que, según ella, causaron el fin de la relación. Sin embargo, en lugar de centrar sus energías en culpar a la otra persona, es esencial realizar una autoevaluación sincera, capaz de identificar sus propias deficiencias y, especialmente, las causas de los comportamientos que también contribuyeron al fracaso de la relación.
Este proceso individual e intransferible permite a la persona invertir en la cura interior y el desarrollo personal, preparándola para experimentar una nueva relación de forma madura y saludable.
El secreto de la felicidad en el amor
Si has decidido abandonar una relación por varias decepciones, es importante comprender que ignorar este aspecto crucial no resolverá el problema. Al contrario, permanecerá latente, corroyendo tu ser interior, tu alma.
Así que, ante todo, lo que necesitás es aprender a ser feliz con vos mismo. Para ello, buscá la cura interior en Dios, superá los traumas del pasado y permitite ser una persona soltera y feliz. Recordá que la felicidad no depende de una relación, sino de estar en paz con vos.
Terapia del Amor
Todos los jueves, en la Terapia del Amor, aprendés a practicar el amor inteligente y, en consecuencia, a construir una vida amorosa sana y feliz.
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