Cuando Dios le ordenó a Noé que construyera el arca para la Salvación de los seres humanos y de los animales que Él había creado, fue muy específico. Solo podía haber una puerta y una ventana.
Aquella única puerta simbolizaba al Señor Jesús, el Mesías que vino al mundo y Afirmó:
“Entonces Jesús les dijo de nuevo: En verdad, en verdad os digo: Yo Soy la Puerta de las ovejas”. Juan 10:7
Él es la Puerta. Si no pasamos por Él, no formamos parte de Su Rebaño, de Su Familia, y no llegamos al Cielo, al Padre Celestial.
Cuando el ser humano rechazó esa Puerta, creó muchas otras: la puerta del egoísmo, de la mentira, de los vicios, de la incredulidad, de la violencia, de la soberbia y de las religiones. Como consecuencia, muchas familias dejaron de disfrutar y compartir momentos con la Bendición familiar, empezando por el matrimonio, que fue y siempre será la primera institución Sagrada creada por el Propio Altísimo. De esta manera, muchas familias se destruyeron por despreciar y no pasar por esta Puerta (Jesús), enfrentando la ausencia de la pareja, de los padres, de los hijos y de los hermanos.
Pero el arca no solo tenía una puerta, también tenía una ventana, y sobre ella quiero hablar. Porque, aunque una persona haya pasado por muchas puertas equivocadas que condujeron a su matrimonio y a su familia a la separación y a la destrucción, todavía hay esperanza. La ventana miraba hacia el Cielo.
Dios no construyó el arca, sino Noé junto con su esposa, sus hijos y sus nueras. Eso nos enseña que somos nosotros los que tenemos que luchar por nuestros familiares, insistir por ellos y ver en ellos lo que ni siquiera ellos logran ver: esperanza y transformación. Noé trabajó durante 120 años, enfrentando resistencia, contratiempos y excusas, pero creyó que Dios lo Salvaría a él, a su familia y a los animales, y así fue.
Después de que Noé entró con su familia y hasta el último animal, Dios cerró la puerta. A partir de ese momento, lo malo ya no pudo entrar; la destrucción y la maldad quedaron del lado de afuera. Seguramente, desde adentro del arca, se escucharon los gritos de desesperación y el sufrimiento de los que rechazaron la oportunidad. Lo mismo sucede con quienes rechazan buscar a Dios de manera Bíblica e inteligente. Nadie podrá decir: “No tuve la oportunidad”. Todos la estamos teniendo; la puerta del Arca de la familia sigue abierta.
“Y los que entraron, macho y hembra de toda carne, entraron como Dios le había mandado; y el Señor cerró la puerta detrás de Noé. Entonces vino el diluvio sobre la tierra por cuarenta días, y las aguas crecieron y alzaron el arca, y esta se elevó sobre la tierra”. Génesis 7:16
Dios solo cerró la puerta después de que todos entraron. Ese es el Plan de Dios hoy: que todos tus familiares entren. Por eso, este evento va a marcar la vida de miles de familias uruguayas: Encuentro de las Familias en Antel Arena, Montevideo, el 15 de febrero, a las 10 de la mañana.
Hoy en tu hogar hay conflictos, vicios, peleas, malentendidos, deudas, depresión, procesos de divorcio o abandono; muchos “diluvios”, pero ese día el Antel Arena, el lugar Elegido por Dios, se convertirá en el Arca del Encuentro de las Familias.
Llevá a todos los que están siendo víctimas de un “diluvio” dentro de su propia casa. Vamos a pasar por esta Puerta, Dios va a cerrarla detrás de nosotros y todo lo malo quedará del lado de afuera. Del lado de adentro quedará la Presencia de Dios —la Paz, la Seguridad, el Amor en familia—, protegiendo y bendiciendo este año de 2026.
Por más que hayas pasado por muchas puertas equivocadas, en el Arca de Dios siempre hay una ventana abierta hacia el Cielo. La puerta es la oportunidad y la pequeña ventana que había es el símbolo de la esperanza. La obediencia, la perseverancia y la confianza de Noé hicieron que toda su familia fuera Salva, y ese es el objetivo de este encuentro. Dios no solo Quiere Salvar tu matrimonio y a tu familia de los problemas, sino que Quiere Salvarla por toda la Eternidad.
“Harás una ventana en el arca y la terminarás a un codo del techo, y pondrás la puerta del arca en su costado; la harás con piso bajo, segundo y tercero”. Génesis 6:16
La ventana es la esperanza, y está en vos abrirla.
¡Nos vemos en breve, en Antel Arena, Montevideo, el 15 de febrero, a las 10 de la mañana, o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas
