Muchas personas tienen dificultad para aceptar la muerte física, sea la de un ser querido, la de un amigo o incluso, en algunos casos, la de un desconocido, que murió de una forma que sensibilizó, principalmente porque hizo pensar que aquella situación podría haber sucedido con cualquiera.
Pero, al contrario de lo que muchos aún creen, la muerte no se limita apenas al cuerpo.
En su blog oficial, el obispo Júlio Freitas explica que existen 3 maneras en que una persona pierda la vida, y es posible que, en algún momento, usted se encuentre con alguna de ellas.
Vea a continuación cada tipo de muerto y revalúe sus actitudes:
1°- Sepultados: son los que siguieron la ley natural de la vida. Aquellos cuya existencia tuvo un fin, sea prematuro o no.
2°- Vivos: que son los deprimidos, adictos, oprimidos, enfermos y todos los que se encuentran perdidos en este mundo.
3°- Muertos espiritualmente: son los que conocen la verdad, pero están en la práctica de la mentira. Están fríos en la fe, en la práctica de cosas incorrectas y caídos.
La muerte de los sepultados todos nosotros, tarde o temprano, la enfrentaremos. Es inevitable. Pero para las otras es posible una solución.
Según el obispo Júlio, vivimos en una sociedad en la cual las personas buscan reflejarse en los otros, se preocupan por lo que los otros hacen, y se olvidan de sí mismas, de mirar cómo andan ellas mismas. Así, entran en el mundo de los vicios, por ejemplo, permitiéndose morir cada día.
Sin embargo, es posible volver a vivir una vida plena. El Dios vivo nos abre los ojos y nos enseña cómo levantarnos de entre los muertos vivos y espirituales. “No acepte pensar, hablar, vivir, ver la vida como los muertos que desconocen la Verdad. No acepte estar entre los muertos, cuando usted dice creer en Aquel que venció a la muerte por usted”, alerta el obispo.
La Biblia dice:
“Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo Soy la luz del mundo” Juan 8:12
Solo Él puede concedernos la Vida Eterna. Pero la Salvación ocurre después de que cada uno hace su parte. Solamente los obedientes serán salvos. Así, aun después de que persona muere espiritualmente, es posible vivir nuevamente. Primeramente, aléjese de las tinieblas, entonces Él Señor Jesús hará la parte de Él.
El obispo destaca que sabio es aquel que, además de oír, leer y predicar la Palabra de Dios, vive y practica lo que está escrito. “Aunque la persona sea analfabeta, esto la torna sabia, prudente.”
Busque con todas sus fuerzas al Espíritu Santo. Deje de usar una fe emotiva, religiosa, sentimental. “Ella no proporciona cambios, y mucho menos en su vida. Use una fe consiente, racional e inteligente”, enseña el obispo.
Y usted, ¿cree que está muerto? ¿Quiere una vida verdaderamente bendecida? Participe de las reuniones de la Universal. Haga clic aquí y encuentre la dirección más cercana a su casa.
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