«Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré.
Además, os daré un Corazón Nuevo y pondré un Espíritu Nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.
Pondré dentro de vosotros Mi Espíritu y haré que andéis en Mis Estatutos, y que cumpláis cuidadosamente Mis Ordenanzas.
Habitaréis en la Tierra que di a vuestros padres; y seréis Mi pueblo y Yo Seré vuestro Dios». Ezequiel 36:25-28
El Nuevo Corazón y el Nuevo Espíritu dependen de la decisión de cada uno
Compartir.
Facebook
Correo electrónico
Telegram
WhatsApp
Twitter
Artículo anteriorQuien no nace de nuevo, no puede ver el Reino de Dios…
Artículo siguiente Obediencia vs. Conveniencia
Blogs relacionados
Añadir un comentario