Una noche renovadora en el Templo de los Milagros, dando inicio al Estudio Bíblico: Reino de Dios y Reino de los Cielos.
El mal intenta ocupar nuestra mente con otras cosas para que nos desenfoquemos y dejemos de ser Instrumento en Manos de Dios.
Todos tenemos deseos, pero no podemos dejarnos dominar por ellos, al igual que por las riquezas. Nosotros debemos usarlas y ellas deben ayudarnos a servir más y mejor a Dios.
Dios sabe de todas nuestras necesidades, pero nada es más importante que entrar en Su Reino, y por eso debemos priorizarlo.
Una vez que estamos en el Reino de Dios, todo lo que necesitamos viene por añadidura.
Uno se vuelve apto para entrar en el Reino de Dios cuando valora su alma por encima de todas las cosas.
Su Sello y el Bautismo con el Espíritu Santo confirman la autenticidad de nuestra entrega y nos hacen parte del Reino de Dios, herederos del Reino de los Cielos.
