Una noche renovadora en el Templo de los Milagros, dando inicio al Estudio Bíblico: Reino de Dios y Reino de los Cielos.
El mal intenta ocupar nuestra mente con otras cosas para que nos desenfoquemos y dejemos de ser Instrumento en Manos de Dios.
Todos tenemos deseos, pero no podemos dejarnos dominar por ellos, al igual que por las riquezas. Nosotros debemos usarlas y ellas deben ayudarnos a servir más y mejor a Dios.
Dios sabe de todas nuestras necesidades, pero nada es más importante que entrar en Su Reino, y por eso debemos priorizarlo.
Una vez que estamos en el Reino de Dios, todo lo que necesitamos viene por añadidura.
Uno se vuelve apto para entrar en el Reino de Dios cuando valora su alma por encima de todas las cosas.
Su Sello y el Bautismo con el Espíritu Santo confirman la autenticidad de nuestra entrega y nos hacen parte del Reino de Dios, herederos del Reino de los Cielos.
El Reino de los Cielos (parte 1)
• ¿Qué le viene a la mente cuando piensa en el Reino de los Cielos?
• ¿Es posible entender el Reino de los Cielos sin comprender el Reino de Dios?
• ¿Cómo conocer el Reino de Dios sin conocer a su Rey?
• ¿Alguien enfocado en las conquistas de este mundo logra buscar y encontrar el Reino de Dios?
El Señor Jesucristo dejó bien claro el Sacrificio necesario para entrar en el Reino de Dios, cuando dijo:
«Pero buscad primero Su Reino y Su Justicia, y todas estas cosas os serán añadidas’; Mateo 6:33.
Buscar primero el Reino de Dios y Su Justicia es el Primer Mandamiento de la Ley de Dios para quien está interesado en Salvar su Alma por toda la Eternidad. Cuando le preguntaron cuál era el Mandamiento más importante de todos, Jesús respondió:
» … El más importante es: Escucha, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es; y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu Alma, y con toda tu mente, y con toda tu fuerza’: Marcos 12:29-30
El Reino de los Cielos y el Reino de Dios
Antes de adentrarnos en el estudio del Reino de los Cielos, es necesario entender la diferencia entre el Reino de Dios y el Reino de los Cielos.
Desde el punto de vista teológico, muchos especialistas que no tuvieron la experiencia del Bautismo con el Espíritu Santo creen que los dos Reinos se tratan de uno mismo. Según ellos, Mateo sustituyó el «Reino de Dios» por el «Reino de los Cielos’; por reverencia y temor a la palabra «Dios’; algo común en la cultura judía de la época que permanece hasta hoy. Muchos judíos aún mantienen esa costumbre y evitan decir la palabra «Dios». Para escribirla, usan «D-os».
Por otro lado, desde el punto de vista de la fe pentecostal, creemos que el Reino de Dios corresponde al Gobierno del Espíritu Santo en la Iglesia Espiritual del Señor Jesucristo aquí en la Tierra, formada por los nacidos del Agua y del Espíritu Santo (Juan 3:5) y edificada por el Señor Jesucristo (Mateo 16:15-18). Esto comenzó en el Día de Pentecostés, cuando sucedió el derramamiento del Espíritu Santo sobre los 120 seguidores de Jesús (Hechos 2), en cumplimiento de la Promesa:
» … pero recibiréis Poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y Me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la Tierra», Hechos 1:8.
Cuando el Señor Jesús insta a Sus seguidores a buscar primero el Reino de Dios y Su Justicia, no Se refería solo a aceptarlo como Señor y Salvador, sino, sobre todo, a asumir esa Creencia al punto de recibir, en ese momento, el Sello de la Propiedad de Dios, que es el Bautismo con el Espíritu Santo.
Continuaremos el próximo Miércoles.