¡Una noche de mucho aprendizaje con el Estudio Bíblico Mi Pentecostés en la Sede Nacional!
Porque la promesa es para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llame. Hechos 2:39
¿Cómo ve Dios el corazón del ofrendante?
Nosotros somos la ofrenda, y ella revela la intención de nuestro corazón.
Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá? Yo, el Señor, escudriño el corazón, pruebo los pensamientos, para dar a cada uno según sus caminos, según el fruto de sus obras. Jeremías 17:9-10
Mientras permitas que tu corazón te engañe, estarás valorando más el reino de este mundo que el Reino de Dios.
Esa elección es la que luego dará los frutos que cosecharás.
Aferrándote a las cosas de este mundo, estarás rechazando las Cosas de Dios.
Dios no solo observa lo que das, sino también cómo lo das y de qué manera lo presentás.
Jesús se sentó frente al arca del tesoro, y observaba cómo la multitud echaba dinero en el arca del tesoro; y muchos ricos echaban grandes cantidades. Marcos 12:41
Dios no se agrada cuando le das las sobras. Él fue capaz de entregar a Su Propio Hijo por nosotros.
Dad, y os será dado; medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarán en vuestro regazo. Porque con la medida con que midáis, se os volverá a medir. Lucas 6:38
Cuando das de buena manera, Dios te devuelve en gran manera.
Mas Pedro dijo: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón para mentir al Espíritu Santo, y quedarte con parte del precio del terreno? Mientras estaba sin venderse, ¿no te pertenecía? Y después de vendida, ¿no estaba bajo tu poder? ¿Por qué concebiste este asunto en tu corazón? No has mentido a los hombres sino a Dios. Hechos 5:3-4
Si vas a hacer algo en el Altar, debés hacerlo con Temor, Respeto y Reverencia.
Cómo Dios ve el corazón del ofrendante
El secreto para entrar en el Reino de Dios (el Arca del Tesoro) no está en lo que se ve, sino en el interior de cada persona. Por eso, es necesario preguntarnos: ¿Puede nuestro corazón engañar a Dios?
Las Sagradas Escrituras nos muestran que aquellos que valoran su vida en el reino de este mundo no se preocupan por perderla para el Reino de Dios. Y justamente de eso se trata la ofrenda puesta en el Altar, es decir, en el Arca del Tesoro. La ofrenda revela la verdadera intención del corazón del que ofrenda delante de Dios:
“Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá? Yo, el Señor, escudriño el corazón, pruebo los pensamientos, para dar a cada uno según sus caminos, según el fruto de sus obras.” Jeremías 17:9-10
En otras palabras, Dios no solo observa lo que Le damos, sino cómo lo damos y de qué manera esa ofrenda es puesta en el Arca del Tesoro.
Ahora bien, el Arca del Tesoro representa al Espíritu Santo. Y lo que se deposita en ese Lugar representa la vida del que ofrenda. Entonces, cuando nos entregamos como ofrenda viva a Dios, por más insignificante que parezca para el mundo nuestra vida (ofrenda), ¡es digna de recibir la Plenitud del Espíritu Santo!
Esto se ve reflejado en la Enseñanza del Señor Jesús:
“Jesús Se sentó frente al Arca del Tesoro, y observaba cómo la multitud echaba dinero en el Arca del Tesoro; y muchos ricos echaban grandes cantidades. Y llegó una viuda pobre y echó dos pequeñas monedas de cobre, o sea, un cuadrante. Y llamando a Sus Discípulos, les Dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos los contribuyentes al Tesoro; porque todos ellos echaron de lo que les sobra, pero ella, de su pobreza echó todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir”. Marcos 12:41-44
Dios no Se agrada cuando Le damos lo que nos sobra; Él fue capaz de entregar a Su Propio Hijo por nosotros:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo Unigénito, para que todo aquel que Cree en Él, no se pierda, mas tenga Vida Eterna”. Juan 3:16
Además, está escrito:
“Dad, y os será dado; medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarán en vuestro regazo…” Lucas 6:38
Y también:
“… Porque con la medida con que midáis, se os volverá a medir”. Lucas 6:38
En la misma proporción que Le damos a Dios, recibiremos de Él. Si Le damos el 100% de nuestra vida, Él nos dará Su Espíritu, es decir, el 100% de Él.
No aceptes más vivir en este mundo sin tener al Espíritu Santo. Y no esperes hasta el 24 de mayo, ¡tu Pentecostés puede ser hoy!