En la Jornada del Ayuno de Daniel de hoy comenzamos orando y bendiciendo a todos los trabajadores que estaban conectados a esta transmisión.
También conocimos los casos verídicos de personas que vencieron la influencia de malas amistades, la desobediencia, los vicios, el nerviosismo, el mal carácter y la inconstancia para las cosas de Dios. Al entregarse sin reservas, hacer propósitos con Dios y buscarlo con todo su corazón durante el Ayuno de Daniel, recibieron al Espíritu Santo.
“Preguntarán por el camino de Sión, hacia donde volverán sus rostros; vendrán para unirse al Señor en un Pacto Eterno que no será olvidado”. Jeremías 50:5
Durante estos días aprendimos la importancia de preguntar por el camino de Sión, volver nuestro rostro hacia el Altar y decidir caminar en dirección a Dios. Hoy dimos un paso más y entendimos que ese camino conduce a un Pacto Eterno con Él.
Dios desea hacer una alianza con nosotros, pero esa decisión siempre será personal. No basta con tener el deseo de estar cerca de Él o expresar palabras bonitas; es necesario entregarle nuestra vida y estar dispuestos a renunciar a todo lo que nos aleja de Su Presencia.
Cuando hacemos ese Pacto en el Altar, nada ni nadie puede separarnos de Dios. Él nunca olvida la Alianza que hacemos con Él, porque fue el primero en hacer un Pacto con nosotros al entregar al Señor Jesús en Sacrificio para rescatar nuestra Alma, restaurar nuestra vida y hacernos instrumentos en Sus Manos.