Cuando Florencia escuchó hablar sobre el Espíritu Santo, supo que era la mayor oportunidad de transformar su vida.
Cuando llegó el Ayuno de Daniel, decidió separarse de toda información secular.
Comenzó a leer el blog del obispo Macedo, a escuchar la radio de la iglesia, a orar y a ayunar más. Toda esta preparación la hizo con el propósito de recibir el Espíritu Santo.
Vea cómo la vida de Florencia cambió tras participar del Ayuno de Daniel:
