Un alma no tiene precio, ¿verdad? Sí, lo tiene.
Nuestra alma tiene precio, pero ya ha sido pagado, no con dinero, oro o plata, o cualquier riqueza de este mundo, sino por el Señor Jesús en la cruz del calvario, como está escrito en la Biblia, en 1 Pedro 1:18-19: «sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación».
En el programa «Habla que te escucho», realizado por el obispo Clodomir Santos, una oyente planteó una pregunta, basada en el versículo bíblico de 1 Corintios 7:23, que dice: «Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres.» Ella preguntó: «¿Cuál fue ese precio? ¿cómo «no os hagáis esclavos de los hombres»?»
«El precio fue la sangre de Nuestro Señor y Salvador, el Señor Jesús. Ese fue el precio», respondió el obispo Clodomir.
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