¿Cuántas veces oíste la Voz de Dios y huiste? Esa puede ser la razón de tu sufrimiento
Cuando Dios llama a una persona es porque la escogió. Jonás, por ejemplo, fue un hombre llamado por el Altísimo para ir a Nínive a predicar, como está escrito:
«Vino Palabra del Señor a Jonás, hijo de Amitai, diciendo: Levántate, ve a Nínive, la gran ciudad, y proclama contra ella, porque su maldad ha subido hasta Mí» (Jonás 1:1-2).
Pero Jonás se levantó y huyó de la presencia del Señor y embarcó en un navío hacia Tarsis. Entonces, vinieron los problemas: una fuerte tempestad, y por poco no fue tragado por una ballena. Hasta que reconoció su error y buscó la misericordia de Dios.
De manera semejante, muchas personas son llamadas por el Señor y huyen porque no quieren obedecer. El escogido no huye de su llamado, ni de su misión. Mismo provee los problemas para esa persona. Por eso, si tu vida está trabada y todo lo que haces te sale mal, ¿no será acaso porque sos un tipo de Jonás? ¿Cuántas veces oíste la Voz de Dios y huiste? Esa puede ser la razón de tu sufrimiento. Y vas a sufrir hasta el día en el que te convenzas de que has sido una persona rebelde. No existe oración, ayuno o cadena que pueda resolver tu situación.
Si sos esa persona, debés saber que sos privilegiada; porque el Señor Jesús dijo: «Porque muchos son llamados, pero pocos son escogidos» (Mateo 22:14).
El siervo no elige a quién servir, porque Dios es su Único Señor. Frente a eso, sé humilde y aceptá tu llamado, como Abraham que Le dijo “heme aquí” a la Voz de Dios (Génesis 22:1).
De la misma forma como lo hizo el Señor Jesús, ponete a disposición del Padre. Él fue fiel hasta el fin y fue honrado. Y recordá: quienes huyen como Jonás sufrirán. Pensalo.
