Leé una de las enseñanzas dadas durante la charla de Prosperidad con Dios
La prosperidad con Dios comienza cuando el ser humano entiende quién es Él. No se trata solo de resultados materiales, sino de reconocer la grandeza, el poder y la soberanía del Creador sobre todas las áreas de la vida.
La grandeza de Dios revelada en la creación
Al hablar de prosperidad, es imposible comprender este tema sin antes contemplar la grandeza del Altísimo. La creación, desde los detalles más simples hasta la inmensidad del universo, revela un Dios perfecto, organizado y poderoso. Todo apunta a un Creador que actúa con propósito e inteligencia. Nada es aleatorio; todo tiene Su firma.
Esta visión amplía la fe y corrige la forma en cómo muchas personas ven sus propios límites. Si Dios sustenta el universo entero, Él también es plenamente capaz de conducir la vida de cada persona.
El texto bíblico de Isaías 43 destaca una verdad central: nadie puede impedir la acción de Dios.
“Aun desde la eternidad, Yo soy, y no hay quien libre de Mi mano; Yo actúo, ¿y quién lo revocará?”. Isaías 43:13
Este versículo revela un Dios eterno, soberano y absoluto. Ninguna fuerza humana, espiritual o circunstancial es capaz de bloquear lo que Él decidió hacer.
Dios no solo tiene mucho poder; Él tiene todo el poder. No existe hombre, demonio o situación que logre impedir Su acción. Cuando Él decide actuar, no hay oposición que prevalezca. Esta comprensión cambia la manera en que enfrentás las crisis, los miedos y los desafíos, porque la seguridad no está en las circunstancias, sino en quien las gobierna.
“Mas ahora, así dice el Señor tu Creador, oh Jacob, y el que te formó, oh Israel: No temas, porque Yo te he redimido, te he llamado por tu nombre; Mío eres tú. Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo, y si por los ríos, no te anegarán; cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama te abrasará”. Isaías 43:1-2
En estos versículos podemos comprender que la fe no libra al ser humano de enfrentar dificultades. No obstante, la promesa divina es de presencia, cuidado y libramiento en medio de las adversidades.
No hay lugar donde Dios no esté. Él escucha a todos al mismo tiempo, responde a todos y no depende de ningún consejo. Toda la sabiduría está con Él. Esta convicción
enfrenta el miedo, la inseguridad y la dependencia excesiva de personas o sistemas humanos.
Puertas que solo Dios puede abrir o cerrar
Otro punto central es sobre las puertas espirituales. Cuando Dios abre una puerta, ninguna fuerza logra cerrarla. Si Dios te abre una puerta, no hay persecución, envidia, calumnia u oposición que logre cerrarla.
Esta verdad bíblica te inspira a confiar más en la decisión de Dios que en tus propias estrategias, entendiendo que la verdadera prosperidad está alineada con la voluntad divina.
Participá de las charlas de Prosperidad con Dios que se realizan todos los lunes, en el Templo de los Milagros a las 8, 10, 12, 16 y, especialmente, a las 20 h.
También podés participar en la Universal más cercana a vos.
