Hoy, miles de familias se acercaron al Templo de la Fe en Córdoba y aprendieron que Santidad es vivir separado del mal y consagrado a Dios.
— Ser santo significa ser apartado, consagrado. No es una apariencia, es una decisión.
• En nuestra vida existen el mal y los males: la desobediencia, el pecado, la incredulidad, la autosuficiencia…
Son esos males los que el mal usa para alejarnos de Dios.
• En cambio, la obediencia, el arrepentimiento y la humildad nos acercan a Él.
• Ser sincero, verdadero, respetuoso o ayudar a alguien no es un favor que le hacemos al otro, sino un deber para el bien de nuestra propia alma.
• Hacer lo correcto es nuestro deber, y también lo que Dios pide de nosotros.
«Y ahora, Israel, ¿qué requiere de ti el Señor tu Dios, sino que temas al Señor tu Dios, que andes en todos Sus Caminos, que Le ames y que sirvas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu Alma…?» Deuteronomio 10:12
— Dios no se conmueve con nuestro pasado, sino con nuestra Fe nuestro Sacrificio y nuestra Actitud. Hay que dar el paso y hacer lo que nos corresponde.
Él quiere que lo Amemos con todo el corazón (alma), el espíritu (mente) y las fuerzas (cuerpo).
Esta es una de las tres cosas que debemos tener muy en cuenta si queremos tener una vida realmente bendecida.
¿Estuviste presente?
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— “¡De Ahora en Adelante Todo Será Diferente!”