¡Después de 20 años tenemos la respuesta que el pueblo de Berazategui esperaba!
Los que siembran con lágrimas, segarán con gritos de júbilo. Él que con lágrimas anda, llevando la semilla de la siembra, en verdad volverá con gritos de alegría, trayendo sus gavillas. Salmos 126:5
Estas cosas habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que el Hijo te glorifique a ti, por cuanto le diste autoridad sobre todo ser humano para que dé vida eterna a todos los que tú le has dado. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Yo te glorifiqué en la tierra, habiendo terminado la obra que me diste que hiciera. Juan 17:1-4
¿Cómo glorificamos a Dios?
Siguiendo el ejemplo de Jesús: Valorando nuestra palabra, los hijos de Dios pueden no tener realizada su vida profesional, familiar, económica. Pero valoran sus palabras.
Un hijo de Dios resiste ante las tentaciones que se puedan levantar.
Ser hijos de Dios nos abre las puertas de la Vida Eterna, pero depende de nosotros tomar ese camino.
Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe. 1 Juan 5:4
Para que Dios pueda darnos la Vida Eterna debemos aceptarlo, seguirlo y llamarlo de Padre.
Todos tenemos una obra que terminar como: hijo, esposo/a, estudiante, profesional. Esta obra solo podemos finalizar cuando no desistimos, no hay desánimo sino que debemos ser perseverante hasta alcanzarla.
La obra se completa día a día cuando permitimos que Dios nos guíe, oriente, conduzca en cada camino que tomemos, en cada decisión.
Segunda reunión del 1° día de la Semana de Consagración de la #Catedral de mi #Familia de #Berazategui