Continuación de la meditación del Capítulo 37 del libro de Salmos. Hoy vamos a meditar desde el versículo 17 hasta el 20, para saber lo que debemos hacer para prosperar.
“Porque los brazos de los impíos serán quebrados; mas el SEÑOR sostiene a los justos”. Salmos 37:17
• No hay cómo trabajar sin fuerzas en los brazos y manos cuando el Espíritu de la Creación Afirma que los brazos de los impíos, los que se creen autosuficientes, serán quebrados. Eso significa que todo lo que la persona planeó, invirtió, trabajó y se esforzó para aprender, comprar, abrir y empezar será roto, destruido y quedará de manos vacías, porque le faltó confiar en el Brazo Fuerte del Señor. Él es el que edifica lo que conquistamos, y por eso la afirmación: «el SEÑOR sostiene a los justos».
• Es obvio que Él Puede y Quiere sostener a todos, pero no lo hace por imposición; espera que los seres humanos Le extiendan la mano y apoyen sus brazos en Él, honrándoLo en primer lugar, trabajando, diezmando, siendo dedicados, donantes, diligentes, competentes, pero también honestos y patrocinadores de Su Obra.
“El SEÑOR conoce los días de los íntegros, y su herencia será perpetua”. Salmos 37:18
• Dios ve y conoce la rutina, los contratiempos y los desafíos cotidianos de cada persona. A los justos, los que Le Obedecen, Honran y Sirven con sus vidas, Él los Observa para guiarlos, Protegerlos y Bendecirlos, e incluso para hacer que su herencia perdure por las próximas generaciones.
• La Bendición de honrar a Dios no es solo en esta vida, porque aun después de que partamos de este mundo, vamos a disfrutar de la Herencia Perpetua para siempre.
“No serán avergonzados en el tiempo malo, y en días de hambre se saciarán”. Salmos 37:19
• En los malos momentos —dificultades, crisis, inflación, desempleo, falta de clientes, injusticias y persecuciones— cuando el mal parezca prevalecer en las vidas, las familias, las ciudades y el país, los justos enfrentarán estos desafíos con la cabeza en alto. Y aun cuando otros pasen hambre, ellos no padecerán necesidad, porque Dios los Bendecirá.
• Porque ellos sostuvieron la Causa, la Obra de Dios, el Señor los sostendrá en los días de hambre y muerte; es decir, la muerte no les afectará.
“Pero los impíos perecerán, y los enemigos del SEÑOR serán como la hermosura de los prados; desaparecen, se desvanecen como el humo”. Salmos 37:20
• Los impíos se hacen enemigos de Dios porque Lo ignoran y rechazan, pensando que los momentos, meses o años de éxito son para siempre, pero en realidad son como la «hermosura de los prados; desaparecen, se desvanecen como el humo”. Hemos visto esto en los incendios en Argentina, en especial en la Patagonia, que hace semanas sufrió un incendio y lindos prados fueron reducidos a cenizas. Así son los que poseen algo y, por falta de Protección Divina, lo pierden todo: se desvanecen como humo.
• En cambio, con los que honran a Dios no es así; al contrario, porque confían en el Poder de Su Bendición y Protección, no desaparecen, sino que permanecen para siempre. ¡Lindo, fantástico!
• Te pregunto: ¿Qué perdemos en honrar a Dios en primer lugar con nuestras primicias, ofrendas y propósitos? ¡Nada, absolutamente nada! Todo lo contrario: solo ganamos.
• Así que, arreglá tu situación con Dios; no termines el año como Su enemigo, sino como hijo, y verás la diferencia en todo.
¡Nos vemos en breve, en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas
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