El lunes 10 de febrero a las 18, en la provincia de Córdoba, más de 1600 personas se dieron cita para participar de una reunión especial ministrada por el obispo Djalma. Horas entes del encuentro cientos de personas llegaban desde distintas localidades de esta bella provincia, donde comenzó la obra de la Universal en Argentina.
Luego de orar por el pueblo de fe, el obispo Djalma habló sobre la importancia de no bajar las manos. “La palabra de Dios dice: “Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec.”, (Éxodo 17:11). Esto significa que la victoria dependía de Moisés. Entonces su victoria depende de usted, por eso es necesario que usted no desista, que no se desanime, que no mire hacia atrás, que no tire la toalla, que no baje sus manos, sino que persevere”, explicó.
Luego agregó que la condición básica para hacer eso es creer en Dios, cree en Su Poder y tener la convicción absoluta de que Él hará todo lo que prometió. Incluso citó el pasaje de 2 Crónicas 15:7: “Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos; pues hay recompensa para vuestra obra.” Todos pudieron ver a través de los testimonios de cura y liberación que Jesucristo es el Señor. Aquellos que Lo aceptaron se entregaron a Dios, entonces, se produjo el milagro mayor que es la Salvación. Luego de la oración las personas contaron las maravillas que Dios hizo en sus vidas.
Rosa: “Tenía una úlcera, tengo cáncer de cuello de útero, hoy vine con dolor y ahora ya no tengo más dolor. Durante un año estuve así, ahora estoy bien”.María: “Vine con dolor en el pecho, me hicieron un montón de estudios y no sale nada. Después de la oración se me fue, fueron años, siete u ocho años con este problema y ahora estoy sanada.Ester: “Hace cinco años me operaron de vesícula, pero siempre tuve problemas, dolor y más dolor. Me hicieron estudios, los médicos dicen que no me encuentran nada pero yo seguía con ese dolor. Después de la oración ya no me duele nada, me apretó y no hay más dolor”.Catherine: “Tenía un tremendo dolor de cabeza, mareo y vine con gastroenteristis y anémica. Los médicos me diagnosticaron todo eso y me pusieron suero para rehabilitar la tensión pero estaba peor, muy mareada, no podía caminar, me desvanecía. En la reunión recibí la oración y me siento bien, ya no siento dolor. La debilidad desapareció”.Natalia: “Tenía fiebre, me detectaron un quiste y me dieron tres ataques de dolores tan fuertes que los médicos tuvieron que venir a mi casa. El quiste era para cirugía, vine con mucho dolor, me tocaba y sentía la pelota del quiste, hace mucho lo tenía, aproximadamente un año. Ahora lo busco y no está, no podía respirar y ahora no tengo nada, fui sanada”.Isabel: “Hace más de seis meses que tengo tendinitis que se estaba convirtiendo en algo crónico, no me permitía levantar el brazo y ahora no me duele más, desapareció el dolor”.