El Domingo 1 de febrero, a las 9:30 de la mañana, se reunirán todas las personas que reconocen que necesitan Sanidad en su vida y en su familia. Será un encuentro de Fe para todos aquellos que entienden que solo Dios puede restaurar y cambiar cualquier situación.
Esta reunión se realizará conforme a lo que está escrito en la Palabra de Dios:
“… y se humilla Mi pueblo, sobre el cual es invocado Mi Nombre, y oran, y buscan Mi rostro, y se vuelven de sus malos caminos, entonces Yo Oiré desde los Cielos, perdonaré su pecado y Sanaré su tierra”. 2 Crónicas 7:14
La primera condición que Dios establece es clara: que la persona sea parte de Su pueblo. Pero ¿cuándo alguien pasa a formar parte del Reino de Dios para que Él sane su vida, su familia y su tierra? No se trata de pertenecer a una religión o denominación, sino de reconocer a Dios como Padre.
Cuando una persona reconoce esto y decide arrepentirse de sus malos caminos, comienza el proceso de Sanidad. Muchas veces se pretende que Dios haga lo que la persona espera, pero el orden es otro: primero es necesario entregarse, rendirse y dejar de resistir. Esa resistencia interior suele ser el mayor obstáculo para que Dios Obre.
Escuchar la Palabra no es suficiente si no hay entrega. Es necesario vencerse a uno mismo, humillarse delante de Dios y volverse al Padre. Solo quien reconoce su necesidad y decide formar parte del Pueblo de Dios puede experimentar Su Sanidad.
Por eso Dios fue claro al decir: “… y se humilla Mi pueblo”. Ser parte del Pueblo de Dios es decidir hacer lo correcto, creer en Sus Mandamientos, confiar en Sus Promesas y aceptar a Dios como Padre.
Por esta razón, todos están convocados: judíos, ateos, católicos, espiritistas, evangélicos, famosos y desconocidos. No es solo una invitación, es una Convocatoria de Fe para todos los que creen.
Cada persona presentará el nombre de su calle (sin necesidad de indicar la altura), su localidad, su Ciudad y su País, para clamar con Fe: “Como formo parte del Pueblo de Dios, no acepto que mi vida, mi familia y el lugar donde vivo continúen como están: con enfermedades incurables, miseria, adicciones, separación familiar, maldad, sufrimiento, hijos rebeldes o hermanos enfrentados como enemigos”.
Este Llamado de Dios es para que cada persona manifieste su Fe, su indignación contra el mal y se coloque en total dependencia de Dios, no confiando en la fuerza de su propio brazo, sino plenamente en Él. Quien es de Dios no acepta lo que proviene del mal. El Pueblo de Dios Lo buscará, orará, clamará, se humillará, y Dios traerá Sanidad.
El Obispo Julio y Viviane Freitas estarán en el Templo de los Milagros, en Av. Corrientes 4070, Almagro, junto a los demás Obispos y Pastores con sus respectivas Esposas que estarán unidos en este clamor en cada Iglesia Universal.
Es tiempo de reconocer los errores y rendirse al Padre. Tal vez muchos se rindieron ante personas o situaciones, pero aún no se han rendido al Dios Vivo. Quien reconoce a Dios como Padre puede recibir Sanidad para su vida, su familia y su tierra.
