¡Recibiendo el Año Nuevo con la Bendición del Altar, en la Sede Nacional de Argentina!
Todos estamos en un proceso delante de los Ojos de Dios.
Podemos estar en el proceso de superar, aprender o madurar, pero en cada uno de ellos Dios desea acompañarnos y Completar Su Obra en nosotros.
“El que comenzó en vosotros la Buena Obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” Filipenses 1:6
El sacrificio que entregamos en el Altar solo es el comienzo de todo. Cuando damos testimonio de la respuesta que Dios nos dio después de nuestra entrega, ahí es donde finaliza.
Dios confirma que nuestro sacrificio fue completo con cuatro señales:
- Seguridad de que fue aceptado por Dios.
- Buen ánimo, pese a situaciones que nos quieren hacer dudar.
- Alegría, porque tenemos la certeza de que Dios está con nosotros.
- Perseverancia para seguir haciendo nuestra parte con Dios.
He aquí, hoy pongo delante de vosotros una bendición y una maldición: la bendición, si escucháis los mandamientos del Señor vuestro Dios que os ordeno hoy; y la maldición, si no escucháis los mandamientos del Señor vuestro Dios, sino que os apartáis del camino que os ordeno hoy, para seguir a otros dioses que no habéis conocido. Deuteronomio 11:26-28
Y sucederá que si obedeces diligentemente al Señor tu Dios, cuidando de cumplir todos sus mandamientos que yo te mando hoy, el Señor tu Dios te pondrá en alto sobre todas las naciones de la tierra. Y todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán, si obedeces al Señor tu Dios: Bendito serás en la ciudad, y bendito serás en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el producto de tu suelo, el fruto de tu ganado, el aumento de tus vacas y las crías de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa. Bendito serás cuando entres, y bendito serás cuando salgas. El Señor hará que los enemigos que se levanten contra ti sean derrotados delante de ti; saldrán contra ti por un camino y huirán delante de ti por siete caminos. El Señor mandará que la bendición sea contigo en tus graneros y en todo aquello en que pongas tu mano, y te bendecirá en la tierra que el Señor tu Dios te da. Te establecerá el Señor como pueblo santo para sí, como te juró, si guardas los mandamientos del Señor tu Dios y andas en sus caminos. Entonces verán todos los pueblos de la tierra que sobre ti es invocado el nombre del Señor; y te temerán. Y el Señor te hará abundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu ganado y en el producto de tu suelo, en la tierra que el Señor juró a tus padres que te daría. Abrirá el Señor para ti su buen tesoro, los cielos, para dar lluvia a tu tierra a su tiempo y para bendecir toda la obra de tu mano; y tú prestarás a muchas naciones, pero no tomarás prestado. Y te pondrá el Señor a la cabeza y no a la cola, solo estarás encima y nunca estarás debajo, si escuchas los mandamientos del Señor tu Dios que te ordeno hoy, para que los guardes cuidadosamente; no te desvíes de ninguna de las palabras que te ordeno hoy, ni a la derecha ni a la izquierda, para ir tras otros dioses y servirles. Deuteronomio 28:1-15
Dios no obliga a obedecer, ni los demonios a desobedecer. Todo esto es una decisión personal.
La obediencia abre las puertas a las bendiciones que Él quiere darnos, las cuales abarcan todas las áreas de nuestra vida.
La desobediencia trae maldiciones.
Dios no maldice; nos maldice el mal proceder que tenemos con nuestras decisiones.
Para ser Bendito y no maldito, uno debe obedecer los Mandamientos de Dios desde ahora. Perseverar provoca el verdadero cambio, de adentro hacia afuera.
Ob. Julio F.