¿Conocés a esas personas que dicen: “Hacé lo que digo, pero no lo que hago”? ¿Qué ejemplo pueden darle? Ser referencia va más allá de palabras: se trata de actitudes, reacciones y conducta diaria. Pablo comprendía eso muy bien, como está escrito en 1 Corintios 11:1,
“Sed imitadores de mí, como también yo lo soy de Cristo”. 1 Corintios 11:1
Esto es ser ejemplo en el espíritu; es decir, alguien que transmite fuerza, seguridad y una referencia de carácter. El espíritu que cargás se percibe en tus acciones, palabras y en la forma en cómo reaccionas ante las situaciones. Muchas veces, inseguridad o incluso timidez. Cuando demostrás desgano o te escondés, ¿qué mensaje transmitís? ¿Desconfianza, juicio o superficialidad?
Nuestra postura debe inspirar, como si dijéramos: “Podés mirarme y copiarme” y no “no me copies, no soy un ejemplo”.
Fuimos llamados para ser referencia en palabra, conducta, amor, espíritu, Fe y pureza. Ser ejemplo en espíritu es ser una referencia visible de confianza, firmeza y Fe. Nuestras actitudes deben impactar de forma positiva a quien está a nuestro alrededor.
