“Había sufrido dos ACV y problemas que me habían afectado la válvula del corazón. Cuando me dieron los resultados de los estudios, me dijeron que no me podían operar porque, además, tenía leucemia en un estado muy avanzado. Según los médicos, me quedaban solo seis meses de vida.
Cansada de tanto sufrir, busqué ayuda. Así llegué a la Iglesia Universal y le dije a Dios que, si Él existía, que hiciera algo en mí. Que, si me tenía que morir, que mi alma se salvara y, si me quedaba, que fuera con un propósito.
¡Fue un gran milagro! El primer día que fui a la reunión fui sanada de todas las enfermedades, no tuve ningún síntoma más. Gracias a Dios, hoy puedo contarles mi testimonio a otras personas que tienen problemas de salud. Les digo que Dios existe. Así ayudo a muchas personas a alcanzar esa sanidad que tanto necesitan. Para Dios todo es posible y puede ayudarles”.

Marta. Asiste a la Iglesia Universal ubicada en Gral. Paz 985, Gdor. Virasoro, Corrientes.
“Tenía un problema de salud, pero los médicos no me encontraban nada. Después de pasar por muchos especialistas y tomar remedios, me diagnosticaron asma bronquial.
Tiempo después, conocí la Iglesia Universal. Participé de la reunión de sanidad y fui curado totalmente. Gracias a Dios, hoy puedo hacer actividades físicas, me siento bien y puedo respirar sin problemas”.

Luis. Asiste a la Iglesia Universal ubicada en Ministo Amancio Alcorta 447, Neuquén.
“Antes de conocer la Iglesia Universal, sufría de arritmia cardíaca, una enfermedad que no tiene cura. Me habían dicho que me quedaban seis meses de vida. En simultáneo, me enteré de que estaba embarazada. Como la enfermedad era grave, me dieron la opción de abortar, pero yo decidí no hacerlo.
Entonces, conocí la Iglesia Universal. Empecé a participar de las reuniones de sanidad y, gracias a Dios, fui libre de la enfermedad”.

Verónica. Asiste a la Iglesia Universal ubicada en Av. Bartolomé Mitre 3170, Moreno, Bs. As.
