Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. A todo el que oye la palabra del reino y no la entiende, el maligno viene y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es aquel en quien se sembró la semilla junto al camino. Y aquel en quien se sembró la semilla en pedregales, este es el que oye la palabra y enseguida la recibe con gozo; pero no tiene raíz profunda en sí mismo, sino que solo es temporal, y cuando por causa de la palabra viene la aflicción o la persecución, enseguida tropieza y cae. Y aquel en quien se sembró la semilla entre espinos, este es el que oye la palabra, mas las preocupaciones del mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se queda sin fruto. Pero aquel en quien se sembró la semilla en tierra buena, este es el que oye la palabra y la entiende, este sí da fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta y otro a treinta.
Parábola del trigo y la cizaña
Jesús les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos puede compararse a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero mientras los hombres dormían, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Mateo 13:18-25
Escuchar con el corazon la Palabra no nos hace comprender lo que Dios quiere decirnos realmente.
Para entender Su Palabra debemos escuchar con la razón, no con el corazón.
Fe—inteligente, es fe—obediencia, caso contrario, ella es muerta.
Cuando escuchamos la Palabra con nuestra razón, somos sinceros, entendemos que necesitamos cambiar, hacer o parar de hacer… desea… y tomamos decisiones correctas.
La emoción hace que no tengamos raíz en nosotros mismos, somos dependientes de personas, instituciones pero no de Dios.
La raíz en nosotros se genera cuando tenemos vida con Dios.
Por la obediencia a la Palabra vamos a tener persecuciones, pero es la raíz en Él la que nos mantendrá firmes.
Tropezamos cuando no miramos por dónde vamos, por eso Dios nos manda a marchar de forma firme.
La tierra se hace buena al limpiar, arar y al sembrar en ella. Él hace lo sobrenatural si dejamos que haga esto en nosotros.