«He aquí, el sembrador salió a sembrar; y al sembrar, parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en pedregales donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó porque no tenía profundidad de tierra; pero cuando salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron. Y otra parte cayó en tierra buena y dio fruto, algunas semillas a ciento por uno, otras a sesenta y otras a treinta». Mateo 13:3-8
Jesús explica lo siguiente:
- La semilla que cae junto al camino representa a quienes escuchan la Palabra con el corazón, no con la razón, y el maligno la arrebata porque no hay entendimiento ni obediencia.
- La semilla en pedregales simboliza a quienes reciben la Palabra con gozo, pero no tienen raíz propia; al llegar la persecución o la dificultad, tropiezan y abandonan.
- La semilla entre espinos representa a quienes permiten que las preocupaciones del mundo, las comparaciones y el engaño de las riquezas ahoguen la Palabra, impidiendo que dé fruto espiritual.
- La buena tierra es la persona que escucha la Palabra, la entiende y la practica. Esta tierra es limpiada, trabajada y preparada, permitiendo que la Palabra produzca fruto abundante.
Podemos entender que no alcanza con oír la Palabra, es necesario entenderla y practicarla; esto define si una persona se vuelve o no buena tierra. La diferencia no está en la semilla —que siempre es buena— sino en la disposición interior de cada uno.
Escuchar la Palabra con inteligencia, perseverar en medio de las dificultades y priorizar la vida espiritual permite dar frutos duraderos y glorificar a Dios. Esta decisión no se impone: es personal, consciente y diaria. Sin embargo, cuando la Palabra se recibe solo con el corazón, sin entendimiento ni obediencia, el maligno la roba.
Si a partir de hoy querés ser una tierra fructífera, tomá la decisión de obedecer la Palabra de Dios, no esperes hasta mañana, la próxima semana o el próximo mes. No postergues esta decisión, porque estarás postergando la transformación de tu vida.