Una noche de Revelación y Reconciliación con Dios en el Templo de los Milagros, por medio del Estudio Bíblico: Poder del Arrepentimiento.
La confianza de uno es probada cuando pasamos por dificultades.
Cuando creemos, somos capaces de obedecer y confiar en Dios. Materializamos la confianza mediante la obediencia a Su Palabra, al hacer lo que está escrito y lo que Él nos revela.
Dios nunca pedirá algo que no podamos realizar, sino que pedirá cosas que podamos hacer o dejar de hacer al instante.
«… y se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre, y oran, buscan mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra». 2 Crónicas 7:14
Dios revela nuestros errores, pero no para condenarnos, sino para que reconozcamos en qué estamos fallando, confesemos y busquemos Su Presencia. Así obtendremos Su Perdón.
El perdón es una sanidad interna. Restaura la paz porque quita toda acusación y nos hace fuertes.
Pecado significa errar al blanco, y quizá el ser humano tenga la tendencia de fallar porque no es perfecto, pero no es normal mantenernos en el error constante.
Para dejar el error es necesaria la humildad para reconocer que estamos fallando, pero también arrepentirnos. Esto nos ayuda a cambiar por completo nuestras actitudes.
La condenación viene cuando uno no busca el Perdón Divino e insiste en mantener actitudes que comprometen el alma, el espíritu y el cuerpo. Es una consecuencia por nuestro mal proceder.
Si bien somos tentados por todo lo que oímos, vemos y sentimos, no podemos dejarnos dominar por esto.
Dios no quita nuestras ideas, sentimientos ni inclinaciones, porque quiere que, a pesar de tener esto en nosotros, tomemos la decisión de obedecerLo fielmente.
Cuando Dios ve sinceridad en el deseo que tenemos por agradarLo, permite que sintamos tristeza cuando Le fallamos.
Él revela nuestros errores, pero también nos da el arrepentimiento como vía de escape para que seamos libres de toda acusación.
El dolor que nos produce haber fallado debe acercarnos aún más a Dios, debe ayudarnos a alcanzar la Salvación. Después de la reconciliación con Él, todo se volverá un testimonio capaz de salvar a otros.