El 9 de Julio se celebrará un nuevo aniversario de la Iglesia Universal en todo el mundo. Y este momento marca mucho más que el paso del tiempo. Son 49 años de una Misión que nació con un solo propósito: llevar el mensaje de Fe, Esperanza y Salvación a cada persona, sin importar su historia, su cultura o el lugar donde se encuentre.
Desde sus comienzos, allá por 1977, cuando todo empezó de manera sencilla, el objetivo fue el mismo que hoy sigue vigente: alcanzar almas y transformar vidas a través de la Palabra de Dios. Con el paso de los años, lo que comenzó en un pequeño espacio creció y se expandió a nivel mundial, superando barreras geográficas, sociales y culturales.
Hoy, la Iglesia Universal está presente en más de cien países, llevando un mensaje que se adapta a cada realidad, pero que conserva su esencia: la Fe Práctica, la Búsqueda del Espíritu Santo y la Transformación de Vida.
A lo largo de estas casi cinco décadas, no faltaron desafíos. Hubo momentos difíciles, barreras y luchas, pero cada obstáculo fue una oportunidad para fortalecer aún más la Misión. Porque cuando el propósito es mayor que las dificultades, el resultado es crecimiento, madurez y perseverancia.
Este aniversario también es una oportunidad para reflexionar: ¿cuántas vidas fueron alcanzadas?, ¿cuántas historias cambiaron?, ¿cuántas personas encontraron una nueva oportunidad? Detrás de cada número hay Testimonios Reales de Transformación, Restauración Familiar y Renovación Espiritual.
Celebrar los 49 años de la Iglesia Universal es reconocer que la Misión continúa. Que todavía hay personas que necesitan Ayuda, Dirección y una Palabra de Fe. Y que, así como en el comienzo, el compromiso sigue siendo el mismo: no detenerse hasta que el mensaje llegue a todos:
“Id, pues, y haced Discípulos de todas las Naciones, Bautizándolos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo…”. Mateo 28:19
Porque más allá de los años, lo que define esta historia es su Propósito: una Misión que no conoce límites y que sigue avanzando, llevando Vida donde antes había dolor, y Esperanza donde parecía no haber salida.
