La gratitud, la confianza en Dios y el uso de la fe inteligente son esenciales para vencer las luchas de vida sin caer en la trampa de la queja
En momentos de dificultad, muchas personas terminan concentrando sus pensamientos y palabras en los problemas y en las circunstancias negativas. Sin embargo, la fe inteligente se manifiesta justamente cuando la persona decide confiar en Dios, incluso ante las adversidades. La gratitud, la vigilancia sobre las palabras y la confianza en las promesas divinas son actitudes capaces de fortalecer la fe y conducir a la superación.
“… dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo”. 1 Tesalonicenses 5:18
La gratitud no solo debe manifestarse cuando todo está bien, sino, principalmente, durante los periodos de lucha y espera. Después de todo, las quejas debilitan la fe y mantienen a la persona presa a las circunstancias, mientras que la gratitud demuestra confianza en la acción de Dios.
Hay una gran diferencia entre quejarse y clamar. El que se queja concentra su atención en el problema y termina alimentando la propia angustia. Pero el que lleva la situación delante de Dios, cree en Su Palabra y sigue caminando.
La persona de fe sabe que aún no llegó al destino que desea, pero tiene la certeza de que Dios está guiando cada etapa del proceso y transformará las dificultades en aprendizaje y crecimiento.
Agradecerle a Dios en medio de las dificultades no significa aceptar pasivamente una situación negativa. Por el contrario, la fe verdadera lleva a la persona a luchar por cambios, pero sin perder la confianza ni la paz interior.
La fe no ignora la existencia de los problemas, pero tampoco permite que determinen el futuro. Cuando conocés las promesas de Dios, entendés que el momento difícil es solo una etapa. Por eso, permanecés firme, seguís haciendo lo correcto y te negás a convertir tu propia boca en un instrumento de derrota. La fe te permite ver más allá de lo que los ojos pueden ver.
Además, es importante enfrentar los desafíos por medio de la fe, apoyándose en la declaración de Jesús en Mateo 17:20, que enseña que nada es imposible para quien cree.
También es importante no dejarse influenciar por palabras negativas, por el miedo ni por opiniones que debilitan la confianza en Dios. En cambio, deben llevar sus luchas al plano espiritual, ejercitando la fe y permaneciendo firmes en las promesas de Dios.
Muchas personas intentan resolver todo con sus propias fuerzas y terminan desgastándose emocionalmente. La fe inteligente enseña otro camino: presentar los problemas a Dios, perseverar y seguir avanzando. Cuando permanecés firme, sin darle lugar a la duda ni a las palabras de derrota, descubrís que aquello que parecía imposible empieza a transformarse por la acción de Dios.
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