Cómo preservar hasta vivir el milagro completo.
Hay situaciones en las que ningún esfuerzo humano es capaz de cambiar la realidad. En esos momentos, solo la fe que agrada a Dios puede conducir al milagro.
Humanamente, la restauración de Sion parecía imposible — leé Salmos 126:1 —, sin embargo, Dios cumplió Su promesa y transformó por completo la historia del pueblo de Israel.
Hay situaciones que ninguna persona puede resolver. Hay puertas que solo Dios puede abrir y problemas que únicamente Él puede deshacer. Cuando Dios interviene, lo que parecía imposible sucede, y la persona comprende que no fue la fuerza de su propio brazo, sino la acción del Señor la que transformó por completo su realidad. Por eso, la verdadera fe siempre espera el milagro que viene de Dios.
Sembrando entre lágrimas hasta el tiempo de la cosecha
En Salmos 126:5-6 podemos leer que quienes siembran con lágrimas cosecharán con alegría, pero esto no se refiere al sufrimiento en sí, sino a la perseverancia de quien continúa practicando la fe aun en medio de las dificultades.
Como ocurrió con Ana, que perseveró en oración hasta recibir a Samuel (1 Samuel 1); o con los profetas que continuaron anunciando la Palabra aun en medio de las persecuciones; y con el propio Señor Jesús, que no desistió de cumplir Su misión a pesar del sufrimiento.
La persona de fe puede incluso llorar, pero no interrumpe su caminar. Continúa obedeciendo, orando, perseverando y sembrando. Las lágrimas no representan una derrota; riegan la semilla que dará fruto en el momento indicado. Quien permanece firme durante la lucha verá que la alegría reemplaza al sufrimiento, porque Dios honra a quienes no se dan por vencidos.
La perseverancia conduce a la restauración
La Obra de Dios muchas veces ocurre por etapas. Así como Jerusalén tuvo que ser reconstruida después del regreso del cautiverio (Salmo 126:4), algunas victorias también llegan mediante un proceso. Aun así, el Señor desea restaurar todas las áreas de la vida de quienes permanecen fieles.
Por lo tanto, nadie debe abandonar la fe debido a las dificultades actuales. Al fin y al cabo, quien continúa caminando con Dios termina el recorrido de una manera muy diferente de como lo comenzó.
Tal vez hoy estés viviendo un tiempo de lágrimas y de lucha. Tal vez las personas solo estén viendo tu sufrimiento. Pero, si permanecés firme, perseverando y confiando en el Señor, llegará el momento en que verán tu testimonio. Dios es fiel, y quien permanece en la fe no termina derrotado; termina cosechando los frutos de lo que sembró delante de Dios.
Participá
La reunión Prosperidad con Dios se realiza los lunes en la Sede Nacional, Av. Corrientes 4070 en los siguientes horarios: 8, 10, 12, 16, y 20 h.
También podés acercarte a la Iglesia Universal más cercana. Encontrá la dirección acá.
