En la Jornada del Ayuno de Daniel de hoy reflexionamos sobre tres preguntas que nos invitan a examinar nuestra vida:
1️⃣ ¿La forma en que uso mi tiempo libre agrada a Dios? El tiempo es un regalo valioso y revela nuestras prioridades. Debemos invertirlo en aquello que fortalezca nuestra comunión con Dios, cuide nuestro corazón y contribuya a nuestro crecimiento espiritual.
2️⃣ Si el Ayuno de Daniel ya no me cuesta esfuerzo, ¿cómo evitar entrar en la zona de confort? Más importante que hacer muchas cosas es preguntarle a Dios qué espera de nosotros y hacer todo con Fe, Temor, Gratitud y Excelencia. La calidad de nuestra entrega vale más que la cantidad de nuestras actividades.
3️⃣ ¿Mis momentos de comunión con Dios agradan a Dios? Nuestra vida espiritual no debe depender de que otros nos vean. La verdadera comunión se refleja en la sinceridad, la meditación en la Palabra y la búsqueda del Espíritu Santo aun cuando estamos a solas.
También conocimos los Casos Verídicos de personas que, por medio de una entrega sincera durante el Ayuno de Daniel, vencieron el rencor, los vicios, la inseguridad, la angustia y la ansiedad. Al invertir en su vida espiritual, perdonar, pedir perdón y abandonar aquello que desagradaba a Dios, recibieron al Espíritu Santo y hoy viven una nueva vida.
“Preguntarán por el camino de Sión, hacia donde volverán sus rostros; vendrán para unirse al Señor en un Pacto Eterno que no será olvidado”. Jeremías 50:5
Aprendimos que la decisión de ir hacia Sión siempre es personal. Dios nunca obliga a nadie a entrar en Alianza con Él; cada uno debe decidir creer, acercarse al Altar y entregar voluntariamente su vida al Señor.
La pregunta es: ¿ya tomaste la decisión de ir hacia Sión o todavía seguís esperando el momento ideal?
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