En la Jornada del Ayuno de Daniel de hoy comenzamos buscando lo más importante para nuestra vida: el bautismo con el Espíritu Santo.
También conocimos los casos verídicos de personas que, por medio del Ayuno de Daniel, vencieron el rencor, la angustia, el orgullo, los malos pensamientos y el pecado. Al invertir en su vida espiritual, en la lectura de la Palabra y en la oración, recibieron la Lluvia Tardía y, desde entonces, viven en novedad de vida.
“Preguntarán por el camino de Sión, hacia donde volverán sus rostros; vendrán para unirse al Señor en un Pacto Eterno que no será olvidado”. Jeremías 50:5
Muchas veces buscamos respuestas en las personas, en nuestros propios pensamientos o en las circunstancias. Sin embargo, Dios nos invita a preguntar por el camino de Sión, el camino que conduce al Altar, donde hacemos un Pacto con Él y encontramos la verdadera transformación.
Aprendimos que vamos hacia donde dirigimos nuestra mirada. Por eso, en lugar de enfocarnos en los problemas, en las opiniones o en las distracciones de este mundo, debemos volver nuestro rostro hacia el Altar, donde están Su Palabra, Sus Promesas y Su Presencia.
Además, reflexionamos sobre tres preguntas importantes:
1️⃣ ¿A Dios Le agrada que vuelva a orar por el mismo pedido? Podemos perseverar en oración por una misma causa, siempre que lo hagamos con Fe y no desde la duda o la impaciencia. Dios ya escuchó nuestro clamor y responderá en el momento perfecto. Si ya no sentimos la necesidad de pedir, también podemos agradecer.
2️⃣ ¿La forma en que cuido mi cuerpo agrada a Dios? Debemos ser responsables con el cuidado del Templo del Espíritu Santo, no por vanidad, sino como parte de nuestra entrega a Dios.
3️⃣ ¿Cómo hacer un verdadero Ayuno de Daniel si mi familia no comparte mi Fe? Aunque existan distracciones o influencias a nuestro alrededor, debemos permanecer firmes en el propósito. Cuanto mayor es el desafío, mayor es la oportunidad de demostrar nuestra dependencia de Dios.
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