Este domingo, en la Sede Nacional, vivimos una reunión especial donde aprendimos que Dios puede poner Fin a la Vergüenza en la Familia.
Y en el último día, el gran día de la fiesta, Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz, diciendo: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: «De lo más profundo de su ser brotarán ríos de Agua Viva». Juan 7:37-38
Muchas veces, las preocupaciones, las riquezas y los placeres de esta vida ahogan la fe y no permiten que el fruto madure.
Reflexioná sobre aquello que ocupa tu corazón:
¿Qué te preocupa?
¿En qué está enfocado tu pensamiento?
¿Qué es lo que más placer te da?
Y sabréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy el Señor vuestro Dios y no hay otro; nunca jamás será avergonzado mi pueblo. Joel 2:27
Dios desea restaurar completamente nuestra vida, quitando todo aquello que ha traído dolor, humillación y vergüenza.
Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte a su debido tiempo, echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros. 1 Pedro 5:6-7
La verdadera exaltación comienza con la humildad delante de Dios.
Él levanta al pobre del polvo, y al necesitado saca del muladar, para sentarlos con príncipes, con los príncipes de su pueblo. Salmos 113:7-8
¿Qué fue lo que más llamó tu atención de esta reunión? ¡Te leemos!