A horas de la Nochebuena, el Espíritu Santo renovó a cada familia presente en esta tarde de miércoles en la Sede Nacional.
Mas el ángel les dijo: No temáis, porque he aquí, os traigo buenas nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo. Lucas 2:10
Dios dió un presente para la humanidad. Su Regalo fue Jesús.
Aunque no hayamos pedido este presente para Dios, Él espera que lo aceptemos para poder transformar nuestras vidas. Él entregó sin pedir nada más que reverencia de nuestra parte.
Lo peor que el ser humano puede hacer es rechazar el Regalo que Dios dió.
Uno puede hasta sentirse despreciado porque no recibe regalos en estas fechas, pero eso no significa que tenemos derecho de desvalorizar a Jesús.
Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Él mentiroso y su palabra no está en nosotros. 1 Juan 1:8-10
Cuando decimos «Perdóname, Señor Jesús» el Espíritu Santo se encarga de lavarnos. Se deshace de todo lo malo que hicimos o nos hicieron.
Dios no busca condenarnos sino ayudarnos, pero esto solo lo puede hacer cuando ve que nosotros reconocemos lo que fuimos y estamos siendo delante de Él.
Él no quiere que solamente Le pidamos cosas, sino que seamos humildes para asumir nuestro real estado.
Su ayuda comienza cuando ve sinceridad, humildad y arrepentimiento de nuestra parte.