Alejandro asegura que la escasez marcó su realidad por un largo tiempo. “Mi vida económica y la de mi familia eran muy inestables. A veces había trabajo y otras, no”, cuenta al hablar de su pasado financiero.
Sin embargo, asegura que todo cambió cuando decidió acercarse a Dios. Así describe esta transformación: “Comencé a participar en las reuniones de prosperidad de la Iglesia Universal. Allí recibí orientación, mi visión se expandió y aprendí a serle fiel a Dios, algo que antes no hacía y que mantenía mi economía estancada”.
“Dios puso orden en mi vida. No solo cambió mi situación, sino también la de mi familia. Iniciamos un emprendimiento con mi papá y, con el tiempo, pudimos comprar maquinaria que amplió nuestras oportunidades laborales”, comenta Alejandro.
Además, cuenta que antes dependía de que su papá lo llevara a la iglesia o iba en colectivo o bicicleta. Al respecto, señala: “Por eso, uno de mis grandes deseos era tener un vehículo propio. Y Dios me dio esa posibilidad. Gracias a las mejores condiciones de trabajo, pude comprar mi primer auto”.
Lo que sucedió en ese proceso fue sorprendente. “Cambié el vehículo tres veces consecutivas, una vez por año. El que tengo en la actualidad es un modelo más nuevo y cómodo. En la última compra, viví una bendición increíble: yo iba con una idea del precio, pero, para mi sorpresa, el vendedor me lo ofreció por un millón de pesos menos de lo que yo había planificado. Fue, sin duda, la Mano de Dios”, detalla Alejandro.
Asimismo, él asegura que sigue participando de las reuniones de los lunes y que “cada semana es un aprendizaje nuevo”. Y explica: “No solo he crecido en lo económico, sino también en lo espiritual y emocional. Aprendí a poner a Dios en primer lugar, a no dejarme influenciar por la ansiedad, el miedo o la situación del país”.
“A pesar de haber recibido muchas bendiciones en la parte económica y muchos resultados, nada se compara con tener el Espíritu Santo. Fue, es y será mi sostén durante toda mi vida”, agrega.
Por último, señala: “A quienes tienen problemas económicos y han intentado superarlos sin éxito con sus propias fuerzas les doy el mismo consejo que yo seguí: pongan a Dios en primer lugar. Si están en esa situación, Dios quiere y puede ayudarlos”.
Él asiste a la Iglesia Universal ubicada en Albuera 177, San Martín, Mendoza.
Participá este lunes a las 8, 10, 12, 16 y especialmente a las 20 h, en Av. Corrientes 4070 – Almagro o en la Universal más cercana a vos.
