¡Primer miércoles del Estudio Bíblico de la Oración Sacerdotal de Jesús, en el Templo de los Milagros!
El Padre lleva a aquel que quiere ser redimido al Hijo. El Espíritu Santo concluye la Obra, transformando y volviéndonos Hijos de Dios.
Cuando uno es bautizado con Su Espíritu, es para poder tener un carácter aprobado y que glorifique al Padre.
Quien está en el Reino de Dios no es perfecto, pero sí es decidido a ser usado para alcanzar a otros.
Él espera de nosotros actitudes de un Ciudadano de Su Reino, como el carácter y la verdad.
La Iglesia del Señor Jesús está formada por quienes nacieron del agua y del Espíritu. Como miembros, debemos someternos por amor, gratitud, por Quién Él es y Su Carácter.
Uno sabe si está en la Trinidad cuando demuestra equilibrio y asume su fe a pesar de las circunstancias.
Con Su Espíritu, uno entiende la Esencia y el Plan Divino: no es religioso, sino humilde para notar los detalles y dejar que Dios revele.