Después de su muerte, se les presentó vivo y, con muchas pruebas que no admiten duda, se les apareció durante cuarenta días y les habló acerca del reino de Dios. Mientras estaban juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que les dijo: «Esperen la promesa del Padre, la cual ustedes oyeron de mí. Como saben, Juan bautizó con agua, pero dentro de algunos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.» Hechos 1:3-5
Toda instrucción es para que seamos Ciudadanos de Su Reino.
Él dejó Sus Enseñanzas en Su Palabra para que podamos escoger servirLo.
Dios Padre envía al arrepentido al Dios Hijo. Él nos otorga seguidamente Su Espíritu para que nos guíe a toda verdad.
Cuando los fariseos le preguntaron cuándo había de venir el reino de Dios, él les respondió: «El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni se dirá: “Aquí está”, o “Allí está”; porque el reino de Dios está entre ustedes.» Lucas 17:20-21
Jesús no vino para hacer ningún movimiento social o político, ni para restaurar físicamente a Su Pueblo, sino para hacer una Nueva Alianza.
Jesús quiere formar una Alianza con nosotros para que podamos ser parte de Su Reino.
Su Reino llega a la vida de una persona cuando recibe Su Presencia.
Dios no ve el pecado para definir si nos da la Ciudadanía de Su Reino (Su Espíritu), Dios ve la sinceridad.
Si sacamos el ego, las excusas y los prejuicios de nuestro corazón, y pasamos a valorar a Dios, ahí el Espíritu Santo entra.