Cinco cosas que Dios requiere de Sus seguidores
La Biblia revela una lista de acciones que el Altísimo espera de cada uno de nosotros con el fin de que alcancemos una vida plena.
“Y ahora, Israel, ¿qué requiere de ti el Señor tu Dios, sino que temas al Señor tu Dios, que andes en todos Sus caminos, que Le ames y que sirvas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, y que guardes los mandamientos del Señor y Sus estatutos que yo te ordeno hoy para tu bien?”. (Deuteronomio 10:12-13)
Lo primero que Dios requiere no es una fe de gran tamaño, un vasto conocimiento bíblico o una lista interminable de obras de caridad. Lo que Él pide es temor.
Pero ¿qué significa “temor de Dios”? ¿Acaso se refiere a tenerle miedo, pavor? En realidad, el temor que uno tiene hacia Dios se traduce en consideración, en respeto hacia Él y en el cuidado de hacer lo que a Él Le agrada.
Para entenderlo mejor, analicemos cómo un hijo se comporta con su padre o su madre. Salvo algunas excepciones, la mayoría de los hijos ama y respeta a sus progenitores por lo que ellos son, por lo que representan, y no solo por recibir comida, vestimenta y protección.
De la misma forma, Dios espera de Sus criaturas un respeto que sea fruto del amor genuino por Quién Él es y no solo por las bendiciones que puede llegar a ofrecer. Ese es el verdadero amor. Y este vínculo es demostrado con temor. Cuando hay temor, también hay consideración, gratitud y obediencia.
Quien tiene temor de Dios confía en Él, incluso en los momentos más inciertos. Además, se desvía del mal, huye de todo lo que considera peligroso para su fe.
Quien teme a Dios, cuando viene a su mente un mal pensamiento, lo reprende, lo rechaza, porque entiende que, aunque nadie lo sepa, él sí sabe lo que está pensando y alimentando en su intelecto y, si no reacciona, ese pensamiento se va a instalar en el corazón.
Por eso, es necesario trabajar en la mente. Si te dejás dominar por las emociones, vas a ser una persona fácil de manipular, vas a equivocarte de manera frecuente, porque el corazón oscila entre distintas emociones; es decir, en un momento está alegre y, en otro, está triste.
Temer a Dios es una elección. Al hacerlo, vas a estar protegido, bendecido y contarás con Su guía. Seguramente, te vas a equivocar porque sos humano, pero el índice de errores va a disminuir. Vas a desarrollar tu fe, tu Salvación y te convertirás en un ejemplo para los demás.
“El temor del Señor es el principio de la sabiduría; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción”. (Proverbios 1:7)
Los necios son los que no usan la razón, sino que son emocionales, se entregan a las ilusiones, desprecian la sabiduría y la instrucción. ¡Vos no lo hagas! Esto no es para que los demás te vean, te aplaudan y te reconozcan. El fin es que seas bendecido por el Señor. Quien teme al Señor siempre está protegido y, en consecuencia, realizado.
Aprendé más sobre lo que Dios requiere de Sus hijos los siguientes domingos en la Iglesia Universal más cercana a tu domicilio. Recordá que lo que Dios nos pide no está fuera del alcance de nadie y tiene como objetivo que alcancemos la vida plena junto a Él.