«¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿No vienen de vuestras pasiones que combaten en vuestros miembros?
Codiciáis y no tenéis, por eso cometéis homicidio. Sois envidiosos y no podéis obtener, por eso combatís y hacéis guerra. No tenéis, porque no pedís.
Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres.
¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: Él celosamente anhela el Espíritu que ha hecho morar en nosotros?». Santiago 4:1-5
¿Usted sabía que el Espíritu Santo tiene celos?
Compartir.
Facebook
Correo electrónico
Telegram
WhatsApp
Twitter
Artículo anteriorSolidaridad que abraza y renueva la esperanza
Artículo siguiente ¡La solidaridad dijo presente esta Navidad!
Blogs relacionados
Añadir un comentario