«Y dada la extraordinaria grandeza de las Revelaciones, por esta razón, para impedir que me enalteciera, me fue dada una espina en la carne, un mensajero de satanás que me abofetee, para que no me enaltezca.
Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí.
Y Él me ha dicho: Te basta Mi Gracia, pues Mi Poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el Poder de Cristo more en mí». 2 Corintios 12:7-9
La espina de la carne es necesaria para mantener al siervo, siervo…
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